LA SOMBRA SOBRE RUANON.

Si te atreves a ponerte en la piel de un Señor del Kai, si te crees capaz de desafiar a los Señores de la Oscuridad, o si deseas simplemete pasar un buen rato, entra y asume el riesgo... pero quedas advertido...
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Parsion
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Mensaje por Parsion » 30-May-2005, 22:31

Me echo la capucha encima, aunque siempre la llevo echada, esta vez tiro más de ella hacia abajo, como si al tensarla estuviese más mimetizado con las penumbras de los pasillos del palacio. me apoyo contra la pared, miro hacia los lados.

-Vamos hermanos, a la biblioteca. Presiento que vamos a tener suerte esta vez. Sea así la voluntad de Kai.
¡EL SEÑOR DEL KAI HA VUELTO!

DRÁGALIN

Mensaje por DRÁGALIN » 30-May-2005, 23:59

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Horario: Noche
Lugar: La Mano / Interior del Palacio


Os adentráis en el Gran Salón moviéndoos entre las más negras sombras, cuando se oye el chirrido de las grandes dobles puertas al abrirse. Rápidamente os confundís con la oscuridad, mientras una patrulla de cuatro guardias con linternas de aceite atraviesan la espaciosa sala. Por suerte para vosotros sólo pasan por el centro, saliendo por el otro lado, y no se dedican a registrar con cuidado la sala, con lo que vuestra presencia pasa totalmente desapercibida.
Una vez que la patrulla ha salido y ha cerrado las puertas a sus espaldas, os aproximais a las dobles puertas. Podeis oir un murmullo de conversación al otro lado que deben ser guardias. Tendréis que ir por otra dirección...

Así que abris la puerta de uno de los pasillos anexos que usan los sirvientes y que conectan con las cocinas que hay en la planta de abajo. El pasillo está apenas iluminado por velas y sin vigilancia, pero al llegar al final, donde se ensancha y da a una especie de rellano, ois voces y luces que os hacen avanzar con mucho más cuidado.
Vuestra ruta baja por unas escaleras de piedra, pero en el rellano de la parte de arriba hay dos guardias, que más que vigilar se dedican a charlar entre ellos. Podéis ver cómo pegándoos a la pared podeis continuar sin salir a ninguna zona iluminada, y con mucho cuidado y sin hacer ningún ruido así lo haceis, hasta que todos habéis descendido las escaleras sin llamar la atención de los dos guardias de arriba.

Ya falta menos para llegar a la Torre de la Biblioteca, pero el problema de esta torre es que su único acceso es a través del patio exterior. Por eso el pasillo que vais conduce a una salida a dicho patio. Sin embargo, al llegar comprobáis que la puerta está cerrada con llave, y aunque sin duda podríais forzar la cerradura, perferís no dejar rastro de vuestra presencia y utilizar otras opciones. En el pasillo hay unos ventanales que dan al patio. Cuervo aupa a Gato hasta uno de ellos, y allí éste consigue abrirlo.
Asomándose un poco estudia la situación.

El patio está desierto, pero han colocado peveteros encendidos que proporcionan demasiada iluminación para vuestro gusto. El acceso a la Torre de la Biblioteca, en lo alto de una pequeña escalinata, está abierto, pero dos guardias vigilan la entrada. Además, en lo alto de la muralla hay un par de arcabuceros haciendo la ronda por esa sección.
Comprendeis que teneis que entrar en la torre, pero que acercaos por el patio es muy peligroso porque os verían con toda seguridad (está demasiado desierto y demasiado iluminado). Sin embargo hay otra posibilidad, desde el ventanal hay una estrecha cornisa que va en horizontal. Avanzando por ella con cuidado, iriais pegados a la base de la torre, por encima de los guardias hasta llegar justo encima de la entrada. Pero para colaros desde ahí deberiais deshaceros de los guardias, aunque sabeis que si los hicieseis desaparecer, los arcabuceros se darían cuenta pronto y darían la alarma.

Si pudieseis distaerlos de su puesto un momento, podríais descolgaros desde la cornisa justo encima de la entrada y acceder a la torre sin ser vistos... pero ¿cómo hacerlo?

DRÁGALIN

Mensaje por DRÁGALIN » 01-Jun-2005, 18:23

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Horario: Noche
Lugar: La Mano / Torre de la biblioteca


Poco a poco, los cuatro os subís a la estrecha cornisa y avanzáis con el cuerpo pegado a la pared tratando de no hacer ni el más mínimo ruido. Le echáis un vistazo al suelo del patio, a unos tres metros abajo.
Acabáis por llegar ante la entrada de la torre. Justo debajo de vosotros están los dos guardias, que no se han dado cuenta de vuestra presencia.

El momento de la distracción. Gato se concentra en uno de los peveteros del extremo del patio y logra que se bambolee un poco, haciendo un ruido metálico contra la piedra del suelo.


GUARDIA 1 : Oye, ¿qué es eso?
GUARDIA 2 : ¿Qué?
GUARDIA 1 : Que uno de los peveteros se ha movido.
GUARDIA 2 : Bueno sí, ¿y qué? Será el viento.
GUARDIA 1 : Pero si no hace viento.
GUARDIA 2 : ¿Quién te crees que eres, el hombre del tiempo?, cállate y a lo tuyo.
GUARDIA 1 : Vale, vale no te pongas así, ya me callo.
GUARDIA 2 : Bien.

Con la cara aplastada contra la pared, Gato vuelve a concentrar sus energías en mover el pevetero, esta vez con más violencia.

GUARDIA 1 :¡¿Lo has oido?! ¡Otra vez se ha movido!
GUARDIA 2 : Y dale con el pevetero...
GUARDIA 1 : Vale, vale, lo dejo, será el viento... ¿Pero a ti no te molesta?
GUARDIA 2 : El que me molestas eres tú.
GUARDIA 1 : Eh, no conviertas esto en personal, que yo no te he faltado al respeto.
GUARDIA 2 : Lo que faltaba...
GUARDIA 1 : Sólo trataba de comentarte el hecho de que ese pevetero se mueve sólo y... ¡eh! ¿dónde vas?
GUARDIA 2 : A ver qué pasa con ese puto pevetero, y después a mandarte a la mierda si no cierras esa bocaza tuya.
GUARDIA 1 : Eh, dejame en paz, que yo no tengo culpa de nada. Tío, tienes un problema de actitud ¿sabes?

Los guardias se alejan de sus puestos. Es el momento.
Con agilidad, os coláis por la entrada descolgándoos desde la cornisa aprovechando la distracción de los guardias. El plan ha funcionado a la perfección.
En un momento estáis subiendo la gran escalinata iluminada con antorchas, que acaba por llevaros al primer rellano.

En él, sólo una gran puerta de madera negra y decorada con extrañas runas alrededor. Una puerta sin cerradura, sólo con un tirador, que conduce a las habitaciones y laboratorio del Maestro Dragair, de la Hermandad de la Estrella de Cristal de Toran.
Al contemplarla no podeis evitar recordar la historia que os contó el mayordomo Roanan sobre el criado que una vez trató de entrar sin permiso y de que lo encontraron en estado catatónico frente a la puerta; al parecer tardó dos semanas en recuperar la consciencia y le quedó un tartamudeo de por vida.

Gato, debido a su experiencia (le faltó poco para entrar como aprendiz en el Gremio de Magos de Torán) recuerda con preocupación que los magos son más poderosos en sus refugios que en ningún otro lugar, ya que allí su magia les resulta más sencilla de realizar.

Contemplais la puerta y la escalinata que continúa hasta la Biblioteca. Tenéis que decidiros...

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Parsion
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Mensaje por Parsion » 01-Jun-2005, 23:27

Miramos en silencio la puerta, tan solo se oye el crepitar de las llamas en las antorchas untadas con brea. Un solo pensamiento nos pasa por la mente: "demasiado peligroso"...

-Vamos hermanos, a la biblioteca -susurro, casi imperceptiblemente- ya habrá tiempo de aclarar unas cuantas cosas con el mago este.
¡EL SEÑOR DEL KAI HA VUELTO!

Jolan

Mensaje por Jolan » 02-Jun-2005, 20:21

- De acuerdo, a la biblioteca - convengo - Pero no me gustaría abandonar esta torre sin hacer al menos un ligero intento por abrir esa puerta. Quizá a la vuelta.

Y comienzo a ascender los peldaños, camino de la biblioteca, junto a mis compañeros.

DRÁGALIN

Mensaje por DRÁGALIN » 02-Jun-2005, 20:28

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Lugar: La Mano / Gran Biblioteca


La entrada a la Gran Biblioteca está abierta. Al entrar en ella volvéis a asombraros ante su tamaño.
Se trata de una biblioteca que ocupa toda la planta en extensión y dos plantas en altura. El techo son gigantescos ventanales a través de los cuales se derrama la luz del Sol, aunque ahora la iluminación son antorchas en las paredes. Las enormes y repletas estanterías están dispuestas en forma de círculos concentricos conectados entre sí, lo que la asemeja a una especie de laberinto de altísimas estanterías a las que se accede por las numerosas escaleras de mano que están montadas en un ingenioso sistema de railes que les permite desplazarse.
En la parte exterior hay numerosas mesas de madera en la que se pueden consultar los libros, pergaminos y fajos que llenan la Biblioteca.

Una vez habéis entrado escucháis con atención al oir pasos entre las estanterías. De pronto aparece un hombre muy anciano, pequeño y encorvado, vestido con una túnica gris con manchas de tinta y llevando un tomo entre sus manos. El Bibliotecario. Os mira con ojos legañosos y os dice:


¿Qué ez lo que dezean? La Biblioteca eztá zerrada por la noche. Vuelvan mañana...

Y con esto coloca el tomo en una de las estanterías. Os miráis entre vosotros. Ya sabiáis que este anciano chocheaba un poco, y os parece que ni siquiera os ha reconocido, pero recordáis qué es lo que os ha llevado aquí:
Hace diez años, según el registro de la biblioteca, Lobo Gris se llevó un libro que nunca devolvió. Se titulaba Linajes e historia de las Grandes Casas de Sommerlund, con muchas descripciones de nobles caballeros, damas y sus descendientes. Se trataba de un texto escrito hace cuarenta años sobre los linajes nobles de todo Sommerlund.
Ese fue el libro que encontrásteis en el refugio de Lobo Gris en el Bosque de Espinas, y en él faltaban páginas, en concreto las que hacían referencia al linaje Vanalund. Pero también descubristeis que el libro que tenía el Maestro del Kai no era un original, sino una copia realizada hace veinte años...

Pero cuando hablásteis del libro con el Bibliotecario, él afirmó que Lobo Gris se había llevado el original y que no existían copias...

Si pudieseis encontrar el original, podrías encontrar las páginas que faltan... y cada vez estáis más seguros que esa información es la que le costó la vida al Maestro del Kai.

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JDKaos
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Mensaje por JDKaos » 03-Jun-2005, 18:55

Me coloco al lado del bibliotecario y le engatuso mientras le hablo al oido para que me entienda...

-Hermano bibliotecario -digo suave y melosamente- disculpeme que le molestemos a tan altas horas pero cumplimos ordenes del Maestro Dragair de buscar un libro en estas dependecias, si fuerais tan amable de monstrarme el registro de libros que hay yo os indicare cual es el correcto.


Mi idea es buscar en el registro cuantos libros del que estamos buscando ahi, por si el pobre hombre creia que solo habia uno cuando en realidad hay dos, tambien le pregunto otra vez por el libro, pero sin enseñarselo y le pregunto por posibles copias y le insto a recordar, si no funciona podia intentar decirle que puedo devolverle el libro a cambio de informacion sobre el o sus copias, pero hasta que no lo tenga claro no se lo enseño, a ver que tal...
:smt003 :smt005 :smt003 :smt005 :smt003

DRÁGALIN

Mensaje por DRÁGALIN » 03-Jun-2005, 20:38

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Lugar: La Mano / Gran Biblioteca


¿El regiztro? Pregunta el hombrecillo mirándoos con ojillos de topo. Zi, zi. Claro. Acompáñenme... ¿Qué libro dice que buzcan?

Dragón acompaña al Bibliotecario por el interior de las estanterías, con su mano apoyada en el hombro del anciano. Gato y Cuervo le siguen, éste último con el ceño fruncido. Como no le gusten las respuestas de este hereje, está dispuesto a arrancárselas directamente de su embotada mente.
Mientras, Gavilán aprovecha para examinar con cuidado la biblioteca, en busca de alguna cámara o archivo que parezca especialmente protegido o importante.

Cuando Dragón le dice el título del libro, el anciano se para de repente, y comienza a temblar. Lo miráis alarmados mientras os preguntáis qué demonios le pasa, ¿le está dando un ataque? ¿se va a echar a llorar? Y de pronto lo entendeis. Se está riendo...
La risa del Bibliotecario es repulsiva y desagradable, y saca de sus casillas a Cuervo que levanta al anciano por la túnica y lo estrella contra una estantería.


¿Qué demonios tiene tanta gracia, maldito? Le escupe a la cara.

El bibliotecario le mira con una expresión estúpida y dice:
Ya está aquí... El Amo ya está aquí...

Es precisamente en ese momento cuando un fuerte golpe hace que os pongáis en alerta, se trata del sonido de las dobles puertas de la Biblioteca cerrándose. Tras el portazo se hace el silencio, hasta que ois una desagradable voz más allá de las estanterías, que os pone los pelos de punta, la voz del Maestro Dragair...

Es una auténtica pena, Señores del Kai, pero vuestra misión y vuestra vida acaban aquí...

DRÁGALIN

Mensaje por DRÁGALIN » 03-Jun-2005, 20:40

Antes... Justo al entrar los Señores del Kai en La Mano por la entrada secreta...

El Helghast continúa en su posición de rezo en su prisión en lo alto de la Torre de la Guardia, de la que no se ha movido desde que dejó de hablar con los Señores del Kai, hace más de dos días.
Pero de pronto alza la cabeza... parece como si tratara de escuchar algo...

DRÁGALIN

Mensaje por DRÁGALIN » 03-Jun-2005, 20:41

Antes... Justo al entrar los Señores del Kai en la Torre de la Biblioteca...

Desde su puesto, oculto a los ojos de todos, el Fantasma vigila la entrada de la Torre de la Biblioteca, desde un lugar secreto. Durante casi un día, no se ha movido de su posición, esperando...
Y es el único que ve a los Señores del Kai entrar en la Torre. Se acabó la espera. Se echa la capucha sobre la cabeza y coge la ballesta de doble rail...

DRÁGALIN

Mensaje por DRÁGALIN » 03-Jun-2005, 20:42

Antes... Justo al entrar los Señores del Kai en la Gran Biblioteca.

Dragair alza la cabeza,atónito. ¿Será posible? Los Señores del Kai... No puede creer en su buena suerte, debe aprovechar el momento... Hace un gesto con la mano y la puerta de su laboratorio se abre.
Y con tranquilidad comienza a subir las escaleras hacia la Gran Biblioteca.

DRÁGALIN

Mensaje por DRÁGALIN » 03-Jun-2005, 20:46

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Lugar: La Mano / Gran Biblioteca



En silencio desenvaináis vuestras armas, y avanzáis despacio pegados a las altas estanterías yendo hacia la voz, que sigue hablando.

No sabéis cuánto he estado esperando este momento... desde el instante que os vi por primera vez al llegar a La Mano. En ocasiones ha sido muy difícil resistir la tentación, como cuando Gato Alado entró en mi laboratorio... Salvaste la vida en aquella ocasión porque fuimos interrumpidos, ¿recuerdas? En aquella ocasión te pregunté si sabías lo que significaba ser un Señor del Kai...
Ser un Señor del Kai es ser capaz de dar la vida por Sommerlund, y eso es algo que todos vosotros vais a hacer... muy pronto...

Salís ante las puertas donde os espera Dragair, sonriendo con arrogancia. Alrededor de su cuerpo hay una especie de campo energético traslúcido, y flotando en torno suyo, discos semitransparentes, que parecen algún tipo de protección mágica. En ese momento alza el brazo hacia vosotros y alrededor de suyo saltan arcos de energía eléctrica recorriendo su cuerpo, el suelo y el aire entorno suyo como en una explosión mientras una esfera de energía blanca se forma ante él y con un gesto de su mano hace que salga dispara hacia vosotros. Retrocedéis a toda prisa hacia atrás mientras las descargas eléctricas saltan por todas partes.

La esfera de energía estalla en terribles descargas eléctricas por toda la zona. A pesar de haberos apartado de donde ha estallado, los arcos electricos se expanden por toda la zona: por el suelo, el aire e incluso por las estanterías, llegándo incluso hasta vosotros. Las ráfagas de energía envuelven al Bibliotecario, que se ha interpuesto en medio, haciendo que chille de pura agonía mientras su piel se ennegrece y su túnica se prende en llamas. Cuando las ráfagas de electricidad se disipan, cae al suelo pesadamente, convertido en un cadáver carbonizado y humeante.

Ois de nuevo la voz de Dragair mientras os replegáis tras la estanteria, que a pesar de las descargas sigue intacta, junto con los libros ¿no os dijo alguien que toda la Biblioteca estaba protegida mágicamente contra el fuego?


Vaya, que pena... Dice de nuevo Dragair. Ese bibliotecario me sirvió bien durante años, aunque pensandolo bien ya estaba demasiado viejo para estos juegos ¿no creeis?
La voz se escucha más próxima. El Mago se está acercando. Habéis cometido vuestro último error, Señores del Kai. Si os hubierais enfrentado a mi en cualquier otro lugar quizás hubierais tenido alguna posibilidad, pero hacerlo aquí, en esta Torre que ha sido mi refugio durante tanto tiempo, os ha condenado. ¿Lo notáis? Toda la Biblioteca está imbuida de mi poder. ¡Aquí soy más poderoso que en ningún sitio! ¡¡Aquí soy un Dios!!

Pero voy a ser generoso... La voz del Mago se vuelve tentadora. Os voy a dar la posibilidad de una muerte rápida y casi sin dolor si me respondeis a unas preguntas... Decidme cómo descubrísteis el pasaje secreto de la sala de la mesa de piedra y quién os habló del Bosque de Espinas... Contestadme a esto u os aseguro que puedo mantener vuestra agonía eternamente...

Como remarcando las palabras de Dragair, se oye un estruendo en las alturas. Los ventanales de cristal del techo se rompen y llueven sobre la biblioteca, mientras una figura cae desde arriba y aterriza en lo alto de una de las inmensas estanterías. El escudo protector del Mago desvía los fragmentos que se hacen añicos contra el suelo, mientras que vosotros os apretáis contra las estanterías para evitar que los cristales rotos os hieran.
Nada más caer en lo alto de la estantería, el desconocido dispara su ballesta doble contra Dragair, pero las saetas son detenidas por los discos protectores, a unos centímetros de su cara. De todos modos el impacto hace que el Mago retroceda un paso y lance un gruñido de furia, mientras una esfera de energía surge de su mano hacia las alturas donde se encuentra su oponente... que da un poderoso salto mortal hacia atrás, evitando la explosión de electricidad que se desata en las alturas y posándose sobre otra de las estanterías, desapareciendo de la vista.


¡Pero mira quién tenemos aquí! Ruge Dragair. ¡El que faltaba! ¡Vamos! ¡¿Crees que esta vez podrás matarme?! ¡Has cometido el mismo error que ellos! ¡Aquí soy invencible! El Mago rie con una risa desagradable. ¡No te escondas! ¡Da la cara de una vez!

Os moveis rápidamente para salir por uno de los accesos del laberinto de estanterías. Podeis ver entonces a Dragair mirando hacia lo alto, donde la figura se levanta, a la vista de todos. La verde capa del Kai con la capucha echada ondea tras él, envolviendo sus negros ropajes.
El Fantasma.
En las manos porta la elaborada ballesta de doble rail, de nuevo recargada, apuntando a Dragair, que ríe malignamente
.

Bien...¡Bien! Hoy podré acabar con todos vosotros al mismo tiempo. Sois el último cabo suelto de mis planes. Mi triunfo final se aproxima... ¡Y no hay nada que podáis hacer para evitarlo!

El mago os mira de reojo mientras señala al Fantasma con el dedo. Sólo hay algo que quisiera saber antes de matarte... ¿Quién eres tú y por qué te has inmiscuido en mis planes?

El Fantasma os mira desde arriba, impasible, para luego fijarse de nuevo en el Mago. Entonces habla... con una voz que reconocéis.

Hijo de puta. Vas a pagar por lo que me hiciste...

Y en ese momento se echa la capucha hacia atrás con un rápido movimiento, descubriéndose...

DRÁGALIN

Mensaje por DRÁGALIN » 04-Jun-2005, 19:53

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La cabellera castaña rizada cae hasta la base de la espalda, mientras en su rostro de rasgos delicados, sus hermosos ojos verdes relampaguean con odio.

Irina...

Incluso Dragair se queda aturdido ante el descubrimiento. Pero es sólo por un momento, mientras una sinuosa sonrisa va apareciendo en su cara.


He de reconocer que esto no me lo esperaba... la mismísima hija de Derek Vanalund, una sacerdotisa de Ishir, es quien me ha estado quitando el sueño todas estas noches... pero ahora empiezo a encajar las piezas. Vamos a ver si acierto... fuiste entrenada por Lobo Gris ¿no es así?

Irina asiente, con el ceño fruncido. Eso es cierto, bastardo. El Maestro del Kai nos entrenó de niños a mí y a mi hermano en las técnicas del Kai. ¿Sabes que yo podría haber entrado en el Monasterio del Kai? Tenía los requisitos necesarios para convertirme en una Señora del Kai, pero mis padres se negaron, querían que siguiera la tradición de nuestra familia y me convirtiera en sacerdotisa de Ishir... Pero Lobo Gris continuó mi entrenamiento en secreto, y te aseguro que soy muy buena con esta ballesta.
La muchacha levanta en alto la elaborada ballesta de doble rail. Esta ballesta me la regaló el Maestro cuando cumplí doce años. Es apropiado que ella sea la que de muerte a su asesino...

La sonrisa de Dragair se hace burlona. No te será fácil, zorra. De manera que de alguna manera te has enterado de nuestros planes y por eso has tratado de asesinarme estos días pasados ¿no? Pero podrías haberte aliado con estos Señores del Kai, haberles revelado lo que sabías, y no lo hiciste... A menos que... La luz de la comprensión se hace en los ojos del Mago. Fue ella ¿no es cierto? Fue Dayia por la que no dijiste nada.

Irina sonrie despectivamente. Eres muy listo, Mago... Cuando descubrí todo me entró el pánico. Lobo Gris había muerto, asi que ¿qué podría hacer yo donde él había fracasado? Acudí a mi tía para que oyese mi historia, pero no encontré en ella la ayuda que creía. Ella me obligó a jurarle que no hablaría de esto con nadie y que mantendría una actitud normal ante la corte.

Dragair asiente. Pero aun a pesar de que cumpliste ese juramento eso no te impidió el intentar asesinarme ni el aparecerte ante estos monjes del Kai para que empezaran a sospechar que algo estaba ocurriendo a sus espaldas ¿verdad?

Eso mismo, canalla. Pero ayer murió mi tía. Las lágrimas inundan los ojos de Irina. Y eso me exime de mi juramento. Hoy morirás, primero tú y luego ese impostor al que sirves. Todos sabrán lo que has hecho...

La sonrisa de Dragair se desvanece al instante, para ser sustituida por una mueca de horror. ¿Qué? ¡Imposible! ¿Cómo puedes saberlo? La mirada del mago se hace gélida y asesina. Te equivocas niña... Todos vosotros ya estáis muertos, sólo que no lo sabéis todavía... y tu serás la primera, no puedo dejarte viva. Aunque seas de la familia Vanalund, sabes demasiado... ¡Preparate para morir!

DRÁGALIN

Mensaje por DRÁGALIN » 04-Jun-2005, 19:54

Dragair ve cómo Irina desaparece en el interior de la Biblioteca. Pero no le importa demasiado, ya que posee un conocimiento instintivo de todo lo que ocurre en este lugar. Sabe dónde se encuentra ella y cada uno de los Señores del Kai, aunque no pueda verlos.

El Mago, cuyo cuerpo está recorrido por arcos eléctricos que se deslizan por el suelo con cada paso que da, se aproxima a uno de los accesos de la Biblioteca. Lo que ha descubierto esa chiquilla es más de lo que se podía imaginar. Debería matarla, a pesar de lo que ello podría acarrear, aunque... se le ocurre otra opción...

Pronunciar una tercera Palabra de Poder es arriesgado, incluso para un Hechicero tan poderoso como él, pero en este lugar le es posible, ya que juega con ventaja. Ya ha pronunciado las Palabras de Poder Fuerza (que le proporciona un escudo prácticamente infranqueable ante los ataques) y Energía (que le permite manejar a su antojo la terrible energía de los rayos).

Ahora se concentra en Irina para pronunciar una última Palabra de Poder: Silencio.

DRÁGALIN

Mensaje por DRÁGALIN » 04-Jun-2005, 19:56

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Irina desciende de un salto de lo alto de la estantería y rueda por el suelo con agilidad para absorber el impacto de la caida, acabando por ponerse en pie ante vosotros.
La muchacha os habla rápido y con preocupación en su voz :


Lo siento, pero no hay tiempo para explicaciones. Él nos tiene atrapados en su lugar de poder y no podemos huir, la única esperanza es derrotarle... pero no va a ser fácil. Tenemos que atacar todos a la vez, rápido, con dureza y desde distintos sitios. ¡No podemos dejar de movernos!

Irina se lleva la mano a la cara para evitar un sollozo: Oidme, siento lo que hice, pero...

Y en ese momento la luz en sus ojos se apaga y cae al suelo como una muñeca de trapo. Dragón la coge de los hombros y le da la vuelta. ¿Qué ha pasado? Con rápidez comprueba su pulso. No tiene...

Tras las estanterías se oye la risa de Dragair
: ¡Ella ha sido la primera, pero no la última, os lo aseguro!

DRÁGALIN

Mensaje por DRÁGALIN » 05-Jun-2005, 23:09

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Dragón deja en el suelo el cuerpo sin vida de Irina mientras recoje su ballesta de doble rail, y con una determinación asesina empieza a encaminarse hacia el exterior de las estanterías, para enfrentarse con el Maestro Dragair.
Pero antes de llegar a hacerlo es detenido por Gato Alado, que se interpone en su camino:
¡Hermano! Reserva tu furia, tenemos que pensar antes de atacar. No te dejes llevar por las provocaciones del Mago, eso es lo que él quiere.

Dragón trata de controlar su ira mientas observa los rostros preocupados de sus compañeros: De acuerdo, ¿qué piensas hacer?
Gato le mira fijamente: Déjame ver si puedo descubrir algo útil de nuestro enemigo. Con esto, cierra los ojos y se concentra en expandir su sexto sentido.

Gato vuelve a abrir los ojos. El sudor le corre por la cara debido al esfuerzo de la concentración.
¿Qué has descubierto? Le pregunta Dragón.
¡¡Cuidado!! Contesta Gato señalando hacia arriba, mientras una bola de pura energía cae hacia vosotros, lanzada sin duda por Dragair desde el otro lado de la gigantesca estantería

Salís corriendo mientras la bola de energía estalla en una infinidad de descargas que saltan por todas partes, aire, suelo y estanterías. Gracias a vuestra rapidez os habeís alejado lo suficiente para evitar que os frían, aunque una descarga alcanza la capa de Cuervo, que se inflama en llamas, y tiene que deshacerse de ella a toda prisa, dejándola por el camino.

Os retiráis a una sección más interior de la biblioteca, jadeando. De alguna manera, ese maldito Mago os ha lanzado su ataque a pesar de hacerlo a ciegas, desde el otro lado de las estanterías, como si supiese exactamente dónde estábais. Irina tenía razón, no debéis dejar de moveros, quedaros quietos en un lugar es peligroso.


¡Esto ha sido sólo el calentamiento, amigos! Os llega la voz llena de sorna de Dragair. ¡Dejad de esconderos y venid aquí a jugar!

Os detenéis un segundo, y mientras Gato habla, Dragón aplica su mano sobre la quemadura que ha sufrido Cuervo en la espalda, anestesiandola.

Gato os explica rápidamente que la biblioteca está inundada de energías mágicas y no ha podido determinar que vengan de ningún lugar, pero lo más extraño es que no puede detectar ningún rastro de Dragair, es como si tuviese algún tipo de protección psíquica, y teme que eso puede significar que vuestra disciplina de Ataque Psíquico no le afecte en lo más mínimo...


Genial. Masculla Gavilán. ¿Y qué hacemos ahora?

Espera un momento. Interviene Cuervo. ¿Qué hay del símbolo que nos dijiste que hay en esta Biblioteca?

El símbolo del ojo cerrado... igual que el colgante de oro blanco que llevaba Dragair estos días... una runa que simboliza la protección mental. Quizás esa joya sea mágica y le proporcione inmunidad a los ataques y la detección psíquica. Aunque ahora mismo no habéis visto que el Mago la llevase encima, lo que no quiera decir que no la tenga.
En cuanto al mosaico con el mismo símbolo que hay en el centro de la biblioteca, cuando Gato lo examinó hace días, no detectó nada raro, aunque poseía cierta aura mágica. Quizás no perdáis nada probando a destruirlo...


De acuerdo. Yo me ocupo. Dice Cuervo, que sale corriendo hacia el centro de la Biblioteca.

Y a nosotros nos toca enfrentarnos a ese loco. Bufa Gato. ¿Cómo lo haremos?

Tenemos que actuar como dijo Irina. Gruñe Dragón. Atacando todos a la vez y desde diferentes posiciones.

Eso es. Confirma Gavilán. Pero no podemos arriesgarnos a atacarlo cuerpo a cuerpo. Esos ataques energéticos no se esquivan así como así, y contra ellos de nada sirven las armaduras ni el escudo. Si nos alcanza una de esas bolas eléctricas será el fin... Debemos usar ataques a distancia. ¿Habeis visto esos discos que se mueven alrededor de Dragair? Reaccionan ante un ataque colocándose en su trayectoria, por lo que si atacamos a la vez y desde diferentes posiciones puede que los desbordemos y podamos evitarlos.

De acuerdo. Dice Gato. Yo puedo usar mi Poder Mental sobre la Materia, Dragón tiene a Kamikaze. ¿Y tú Gavilán?

Tengo a Cortavientos. Pero si la lanzo, sólo tendré una oportunidad...

Dragón sopesa la ballesta de Irina. Le hubiese gustado usarla él mismo contra Dragair, pero... Toma. Dice mientras se la entrega a Gavilán. A ti te resultará más útil.

Gavilán la coge mientras asiente. De acuerdo. Ahora separémonos para atacar desde diferentes lados. Recordad hacer una señal cuando lo tengáis a tiro, un silbido será suficiente. Debemos atacar todos a la vez.

Eso es. Dice Gato mirando a sus hermanos. Suerte.

Suerte. Repite Dragón.

Os miráis un segundo más, sabiendo que quizás no os volváis a ver con vida. Después os separáis y os dirigís en busca de Dragair por el laberinto que es esta biblioteca, moviendoos rápidos pero en silencio.
Al fondo se oye la siniestra risa del Mago.

Fantasma Grunweazel

Mensaje por Fantasma Grunweazel » 06-Jun-2005, 0:01

Alcanzo a Cuervo mi maza antes que se vaya para que destruya el mosaico:

Toma, te hará falta...

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Mensaje por Parsion » 06-Jun-2005, 0:11

-Gracias, Gato, me servirá.

Con tan solo media capa y lo que queda aun humeante, me dirijo hacia el centro de la biblioteca, a toda prisa, cuando llegue al mosaico empiezo a martillearlo con la maza que me ha dejado Gato Alado. En la otra mano porto a Inquisidora, siempre presta por lo que pudiera pasar.
¡EL SEÑOR DEL KAI HA VUELTO!

Jolan

Mensaje por Jolan » 06-Jun-2005, 0:42

Con la ballesta de doble raíl a punto, echo a correr alejándome de mis hermanos. ¡No debo dejar de moverme!, me repito a mi mismo mientras concentro mis sentidos en avistar al mago.

De repente me percato de que tan solo cuento con un par de dardos.


- ¡Maldición! - me digo - No serán suficientes. - Asi que me dirijo a la carrera hacia donde se encuentra Cuervo para que me pase algunos dardos de su propia ballesta. Por otra parte, pienso que dispararé los dos dardos que ya están cargados al mismo tiempo. Es jugarme el único tiro con el que cuento por ahora a una sola baza, pero creo que unido a los disparos de mis compañeros puede darnos mayores oportunidades de penetrar el escudo de energía.

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JDKaos
Gran Corona
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Mensaje por JDKaos » 06-Jun-2005, 8:34

Deslizandome entre las librerias refunfuño entre dientes mientras mi sangre se calienta, Kamikaze tiembla en mi mano mientras la ira y la furia me dominan, a la vez oigo las palabras de mi maestro sobre la paciencia y la tranquilidad, finalmente me calmo mientras intento localizar al mago... En una parte de la biblioteca alguien alza una maza contra un mosaico, en otra alguien dispara una ballesta, en otra mas unos cristales vuelan, con un grito de batalla en mi garganta, dejo que Kamikaze cante...
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