LA SOMBRA SOBRE RUANON.

Si te atreves a ponerte en la piel de un Señor del Kai, si te crees capaz de desafiar a los Señores de la Oscuridad, o si deseas simplemete pasar un buen rato, entra y asume el riesgo... pero quedas advertido...
Jolan

Mensaje por Jolan » 07-May-2005, 15:55

Entre el estruendo de la tormenta oigo las voces de Dragón, que me pone sobre aviso de la complicada situación de Gato. Dudo un poco entre parar para ayudarles o continuar, pero finalmente opto por seguir las instrucciones de Dragón e intentar dar alcance a Cuervo que, a la cabeza de nuestro desperdigado grupo, no se ha percatado de lo que ocurre. Las gotas de lluvia resbalan por mi frente mientras azuzo a Vuelve.

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Parsion
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Mensaje por Parsion » 07-May-2005, 16:21

Cabalgo entre la oscuridad de la noche, solo voy atento a dirigir a mi caballo para que no tropiece con las piedras y rocas del terreno... parece que los he dejado atrás, bien, pero ¿y mis compañeros? deberían estar aquí, echo la vista atrás, apenas se ve entre la oscuridad y la lluvia, parece que uno se acerca, probablemente sea Gavilán, dudo entre seguir o esperarlos, como tarden daré media vuelta e iré a buscarlos.

-Kai ¿donde están mis hermanos? ¡¡Maldita Ruanon!!
¡EL SEÑOR DEL KAI HA VUELTO!

Fantasma Grunweazel

Mensaje por Fantasma Grunweazel » 07-May-2005, 20:44

¡Corre, Niebla, corre!

Consigo dominar el pánico que es reemplazado por la rabia y la determinación de escapar. Apremio a mi montura para que, más que correr, vuele lejos del enemigo. Al tiempo utilizo mi Ataque psíquico contra mis más inmediatos perseguidores.

DRÁGALIN

Mensaje por DRÁGALIN » 10-May-2005, 0:12

Gato Alado
Horario: Noche
Lugar: Campo Abierto


En medio de la creciente tormenta, los salvajes montañeses te rodean y la partida de caza te da alcance. No hay nada que hacer, y comprendes con una fría tranquilidad que no vas a poder escapar de ellos. Sólo te queda una posibilidad. Una.
Sientes un aguijonazo de culpabilidad cuando dejas que el grupo te engulla. Cuantos más tengas a tu alrededor mayor será el efecto. Si es que funciona.

A tu alrededor voces te gritan, y oyes el silbido de las armas hendiendo el aire hacia ti, pero tú acaricias con delicadeza la crin de Niebla mientras haces el vacío en tu mente. Recuerdas que le pusiste ese nombre por su piel blanca y su pelo gris; también recuerdas la primera vez que lo viste, cuando tu Maestro te lo entregó para que lo entrenaras, hace ya años...
Concentras todo tu ser en el poder del interior de tu mente. Acaricias por ultima vez la crin de tu fiel montura. Sólo te queda esta posibilidad. Sólo esta.


Perdóname Niebla...

La onda psíquica explota sin ruido ni fogonazos, pero alcanza a todos los jinetes y caballos alrededor tuyo, cuyas mentes arden por un segundo antes de apagarse definitivamente. En una tremenda polvadera muchos jinetes de los montañeses caen con gran violencia al suelo, en un revoltijo de hombres y monturas, haciendo que la partida de caza se frene por un momento y que algunos otros jinetes caigan al intentar esquivar el desastre.
Saltas y ruedas por el suelo, tratando de minimizar el impacto de la caida y no ser aplastado por los otros, pero un montículo de roca sale a tu encuentro y te golpeas con violencia contra él. Ves un fogonazo, pero no sabes si es tu cabeza o un rayo, y luego, oscuridad...

Luchas por salir fuera de la oscuridad. Sabes que sólo te quedan dos opciones: levantarte o morir.
Y te levantas. Con la cabeza dandote vueltas, perdido en la oscuridad de la noche, con un lado de la cara ardiendote. La boca te sabe a sangre y tierra, pero sobre todo sientes un agudo dolor en un costado. Te parece que te has debido romper alguna costilla.

Te levantas tambaleandote. ¿Dónde está todo el mundo? Oyes unos cascos de caballo, un sonido metálico y el viento cerca de tu cara. No, espera. El viento ha sido una maza de acero con puas que un montañes a caballo ha estado a punto de estrellarte en la cabeza. Te echas para atrás mientras él hace girar a su montura para cargar contra ti.

Miras al suelo y ves que es rocoso. Perfecto. Concentras tus energías y haces con tu Poder Mental que las piedras del terreno salgan disparadas hacia el jinete como una lluvia de proyectiles. Las rocas golpean al montañes, y la mayoría rebotan en su armadura de mallas, pero una le alcanza en la cara con un golpe sordo y húmedo, y le hace caer hacia atrás del caballo. Al impactar contra el suelo se tuerce el cuello en una postura antinatural, quedandose allí quieto.

Te vuelves barriendo con la mirada el terreno. Sacas a Cicatriz con la mano derecha, mientras haces caso omiso al dolor. No tienes ni idea de donde está tu escudo. Un rayo ilumina la noche y te muestra a otro jinete y a dos montañeses a pie que se aproximan a ti. Gruñes y te preparas para enfrentarte a ellos.

DRÁGALIN

Mensaje por DRÁGALIN » 10-May-2005, 0:16

Dragón Carmesí
Horario: Noche
Lugar: Campo Abierto


Tu flecha sale disparada y entra por el visor del corpulento montañes del yelmo de cuernos de carnero. La cabeza del lider de la partida de caza se bambolea hacia atrás con violencia y un momento después cae del caballo al suelo.
Sonríes con satisfacción hasta... ¿Qué coño ha pasado?

Un buen número de jinetes, incluyendo a Gato, se han ido al suelo. Como todos iban al galope, el impacto es muy violento.
No ves a Gato por ninguna parte, pero, los jinetes se rehacen y continuan a la carga, aproximandose cada vez más a ti. Deben ser una docena. Colocas una nueva flecha en Kamikaze, buscando un objetivo.
En ese momento, un rayo cae y la luz te permite ver por un momento a Gato, más atrás, levantandose tambaleante. ¡Y a un jinete que voltea su maza para atacarlo! Sin dudarlo le disparas, pero en esta ocasión no tienes suerte, y la flecha sale rebotada con un sonoro ruido metálico por la armadura del jinete.

Afortunadamente, parece que el jinete no alcanza a Gato. Pero entonces levantas la vista para ver que ¡los montañeses casi están encima de ti!
Y en ese mometo oyes tras de ti unas voces conocidas gritando. Vuelves a sonreir ferozmente... Tres contra una docena ya está mejor...

DRÁGALIN

Mensaje por DRÁGALIN » 10-May-2005, 0:19

Cuervo Vigía / Gavilán Temerario
Horario: Noche
Lugar: Campo Abierto


¡Maldita sea, los he perdido! Cuervo hace girar a Toranés, pero la maldita noche no le permite ver nada.
Es entonces cuando Gavilán aparece de la oscuridad.
¡Rápido Cuervo! ¡Nuestros hermanos nos necesitan!
No le hace falta decir nada más. Los dos salís galopando hacia la batalla, empuñando a Cortavientos e Inquisidora.

El viento os trae a la cara gotas de lluvia y un relámpago os permite ver a Dragón un poco más adelante, con el arco preparado. Y detrás... Detrás vienen los salvajes montañeses a la carga. Pero esta visión no os hace flaquear, y azuzáis a vuestras monturas para ganar velocidad, mientras alzáis vuestras armas en un gesto de desafío, gritando:

¡¡Por el Kai!! ¡¡Por Sommerlund!!

DRÁGALIN

Mensaje por DRÁGALIN » 14-May-2005, 20:58

Cuervo Vigía / Dragón Carmesí / Gavilán Temerario
Horario: Noche
Lugar: Campo Abierto


¡¡Por el Kai!! ¡¡Por Sommerlund!!

El encontronazo es brutal y hace que apreteis los dientes por la fuerza del impacto. Dragón traba espadas con un montañés, Cuervo hace caer del caballo a otro con un poderoso golpe con la parte roma de Inquisidora y la sangre surge como un geiser cuando la lanza de Gavilán atraviesa la garganta de un salvaje.

Y la lluvia comienza por fin a caer con fuerza, mientras los enemigos os rodean en la oscuridad, rota de vez en cuando por los relámpagos que iluminan la noche. Haceis girar a los caballos en torno vuestro, lanzando tajos a un lado y al otro, con la fuerza nacida de la rabia. Pronto os perdeis de vista uno del otro en el tumulto, y sólo quedan los enemigos, que parecen incontables, en medio del torbellino de golpes. Tratais por todos los medios de manteneros sobre vuestras monturas, ya que sabeis que caer abajo significaría la muerte. Podeis sentir cómo los montañeses a los que descabalgais son pisoteados por los cascos de los caballos o coceados por ellos.

La lluvia se mezcla con la sangre mientras lanzais golpes y evitais otros. La lanza de un montañés resbala sobre la cota de cuero de Cuervo, a punto de traspasarla y entrarle en las entrañas. Cuervo se gira con furia, descargando sobre el montañes un golpe que le hace caer de su montura, mientras grita:
¡¡No es mi destino morir hoy aquí!!

Luchais por vuestras vidas mientras la tormenta se abate sobre campo abierto. Y de pronto, tan rapido como comenzó, todo termina. Miráis a vuestro alrededor. ¡Se retiran! Los pocos que quedan a caballo huyen, mientras otros a pie buscan su montura para escapar. En el suelo, se oyen los gritos de dolor de los heridos y agonizantes. Un salvaje rugido de triunfo sale de vuestras gargantas... ¡¡Victoria!!

Os mirais los unos a los otros. Y entonces caeis en la cuenta. ¿Dónde está Gato?

DRÁGALIN

Mensaje por DRÁGALIN » 14-May-2005, 21:00

Gato Alado
Horario: Noche
Lugar: Campo Abierto


El jinete galopa hacia ti, y se coloca entre tú y los montañeses que van a pie. Parece que el salvaje no quiere compartir su presa con los otros. Bien. Un error que piensas aprovechar. Concentras todas tus energías en otro ataque telekinético, sabiendo que si fracasas la carga del jinete puede matarte, ya que no te dará tiempo a apartarte de su trayectoria.

Extiendes las manos, y a tu alrededor rocas y pedazos de armadura de los caidos se alzan en el aire para salir disparadas hacia el montañés.
La mayoría de lo que le lanzas rebota en su armadura, pero le hace perder el control de su caballo, y al detenerse este en seco le hace salir volando por encima de ti varios metros, hasta caer pesadamente de espaldas en un brutal impacto que lo deja quieto e inmóvil en el suelo rocoso.

Sonríes mientras escupes un coágulo de sangre. Puede que no seas tan hábil con las armas como tus hermanos, pero sólo un idiota subestimaría a un Señor del Kai, y este montañés lo ha aprendido demasiado tarde.

La lluvia empieza a caer como una tromba, mientras un rayo que cruza el cielo nocturno te permite ver a dos de los montañeses que han caido de sus monturas avanzando hacia ti con sus espadas en alto. Ambos te miran con desconfianza y uno de ellos te llama “mago” como si de una maldición se tratase.
Te colocas en postura defensiva, con Cicatriz ante ti. Esta vez de nada te serviría un ataque telekinético. Si fallase (y con esas armaduras es bastante posible), te tendrían en bandeja, y eso no piensas permitírselo.

Oyes relinchos y el fragor del combate cerca de ti. Tus hermanos deben de estar luchando contra los montañeses. Han vuelto por ti. Ojala no lo hubieran hecho. Les has puesto a todos en peligro.
El dolor del costado es agudo y constante, pero te obligas a olvidarlo mientras esquivas y detienes los ataques de los salvajes. Te preguntas si serás capaz de aguantar lo suficiente para recibir ayuda de tus compañeros...

DRÁGALIN

Mensaje por DRÁGALIN » 14-May-2005, 21:03

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Horario: Noche
Lugar: Campo Abierto


La lluvia está convirtiendo en un barrizal el paraje. Un barrizal plagado de cadáveres de hombres y caballos. Miráis hacia el oscuro horizonte por donde han escapado algunos de los montañeses. Es probable que ya no os vuelvan a molestar, pero no es conveniente que permanezcais mucho tiempo aquí.

¿Dónde está Gato?
Finalmente lo encontráis en medio de un grupo de jinetes muertos, totalmente embarrado, con media cara medio hinchada por un golpe y un hilillo de sangre que le sale de la boca. Está agachado en el suelo y con la mano acaricia la crin de su caballo, Niebla, que está caido e inmovil...

Decidís dejarle unos minutos a solas mientras decidís qué hacer.

Jolan

Mensaje por Jolan » 14-May-2005, 23:18

Tras el fragor del combate, totalmente empapado por la lluvia y embarrado por la contienda, miro hacia el horizonte por donde han huído los últimos montañeses.

- Huyen dejando aqui a sus heridos. Bien...

Inmediatamente me reuno con mis hermanos para asegurarme de que todos se encuentran bien. Parece que el que ha quedado peor parado ha sido Gato, pero afortunadamente hemos salido de esta. Consciente de que Gato necesita unos momentos para sí mismo, me dirijo a Cuervo y Dragón:

- Lo primero que debemos hacer es resguardarnos en un lugar seco, y aliviar las heridas de nuestro hermano. Ya sabeis que no soy muy ducho con la curación, asi que si quereis mientras alguno de vosotros se encarga de Gato, el otro podría acompañarme a ver qué sacamos en claro de los montañeses caídos. - digo, mirando de soslayo a los rudos hombres de las montañas, a los que oigo quejarse y soltar estertores.

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Mensaje por Parsion » 15-May-2005, 0:56

Con una muesca de dolor producida por el lanzazo de uno de los bandidos acompaño a Gavilán a interrogar a los sobrevivientes.

-Vamos, esta escoria preferirá no haber nacido antes que haberse atrevido a atacar a unos Señores del Kai. Nos encargaremos de que hablen, seguro que son todos unos herejes.
¡EL SEÑOR DEL KAI HA VUELTO!

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Mensaje por JDKaos » 15-May-2005, 14:34

Gato se acerca a su caballo con lagrimas en las mejilla, el pobre animal yace muerto en la cuneta con su cerebro animal frito, Gato a pesar de estar herido y dolorido no nota la lluvia que cae sobre el mientras se acerca a su caballo.

A mis pies un bandido gime de dolor, en un instante la furia me llena, mis ojos relampaguean en un brillo rojo infernal, y la ira me hace rechinar los dientes, con una fuerza descomunal alzo al bandido sobre mi mientras le estrujo y pregunto:


¡¡¡Canalla! ¿A veis visto lo que habeis echo? ¿Quien os a enviado? ¿Por que nos habeis atacado? ¿Quienes soys? ¡Habla o por el Kai que despues de que yo acabe contigo te dejare a los "tiernos" cuidados de mi hermano!

Al bandido se le salen los ojos de las orbitas mientras ve a todo un señor del kai en furia, mientras observa sus opciones, abre su boca para contestar...

Nota: Pues no es si eso me dara bono para interrogacion pero eso es lo que hago, por cierto le interrogo ahora, la lluvia no me molesta, y luego enterraremos al caballo, en cuanto a registar, yo solo quiero flechas, me hacen faltan, cualquier cosa de los bandidos no me hace falta asi que se las queden quien quiera, pero si es posible me gustaria enterrar al caballo con arreos de guerra como a un guerrero vikingo, por cierto mi monje sera servidor del kai pero tambien cree en otros dioses y tiene un pronto...
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Fantasma Grunweazel

Mensaje por Fantasma Grunweazel » 15-May-2005, 14:47

Agotado por el esfuerzo físico y psíquico, me ocupo de recuperar las fuerzas y dar cuanta de mi poción de Laumspur. . Trato de moverme con cuidado para aplacar el dolor de las costillas. No creo que suponga demasiado para volver a Ruanon. .

Si hay algún caballo de los perseguidores que se quede por los alrededores me lo quedo. Si es preciso usar la empatía animal para ello la empleo

DRÁGALIN

Mensaje por DRÁGALIN » 15-May-2005, 21:26

Gato Alado
Horario: Noche
Lugar: Campo Abierto


Te echas la capucha para protegerte de la lluvia mientras sientes el efecto del vial de Laumspur que acabas de tomar. Con un brazo mantienes presión sobre tu costado mientras que sobre el lado de la cara hinchado te aplicas barro fresco, dándote un aspecto algo inquietante.

Mirando a tu alrededor, descubres que uno de los caballos de los montañeses no se ha ido. Se encuentra en medio de lo que fue el combate, intentando reanimar a su jinete, el líder de los jinetes. Lo observas. No se trata de uno de los pequeños caballos de montaña de los salvajes. Este es un enorme semental negro, un caballo de guerra pesado de los criados por los Sommerlundeses.
Te acercas con cautela al caballo que te pifia amenazante. Ves que su interior está lleno de ira y rabia. Estableces contacto visual con el animal y él te devuelve la mirada. Si logras imponer tu voluntad será tuyo.

Durante un largo minuto el semental te escudriña. Finalmente agacha la testa y trota suavemente hacia ti. Tú le susuras unas palabras tranquilizadoras mientras le coges las riendas.
Exploras la mente del animal para saber por cuál nombre le llamaba su anterior amo. La respuesta llega a ti como un susurro. Sombra. Se llama Sombra.

DRÁGALIN

Mensaje por DRÁGALIN » 15-May-2005, 21:28

Cuervo Vigía / Dragón Carmesí / Gavilán Temerario
Horario: Noche
Lugar: Campo Abierto


Cuervo se lava el corte del costado con agua de lluvia y se aplica un emplaste de hierbas. Es una herida prácticamente superficial y no será necesario ni siquiera coserla.
Después acompaña al resto de sus hermanos buscando algo útil entre los caídos, pero apenas sacáis nada útil. Las armas y armaduras de estos salvajes proceden sin duda del saqueo y la rapiña. Apenas reunis unos puñados de piezas de plata de entre todos los caidos, lo cual es lógico porque los montañeses no usan la moneda de Sommerlund, se dedican más bien al trueque e intercambio de bienes. Al final, lo que aprovecháis son provisiones que usaréis para reponer fuerzas en el viaje de vuelta.

Cuervo recoge del suelo el yelmo del líder de los jinetes, mientras Gato, a su lado, calma a un enorme caballo negro. Las gotas de lluvia rebotan con un sonido metálico contra el yelmo, que parece ser una magnífica obra, con diseños elaborados, buenas protecciones y los cuernos de carnero (reales) perfectamente unidos al resto del yelmo. Un rayo ilumina la noche, permitiéndole ver el mateial del que está hecho. Aceo negro. Este yelmo procede de las Tierras Oscuras.

Dragón y Gavilán se dedican a interrogar a los tres heridos. Vuestro entrenamiento como Señores del Kai también os ha enseñado cómo obligar a que otros revelen sus secretos. Conocéis cómo causar dolor sin provocar heridas serias, cómo utilizar la psicología y la amenaza como arma, y cómo usar la disciplina de Ataque Psíquico para que se sometan ante vosotros. Los salvajes son guerreros sin disciplina y no os es demasiado difícil hacerles hablar, aunque el Sommerlundés que emplean es imperfecto y con un fuerte acento que casi lo hace ininteligible.

Al parecer, son guerreros de un clan de montañeses de las Durncrag llamado el Clan del Carnero Insomne. Se trata de uno de esos clanes de bandidos de las Durncrag que viven a caballo entre Sommerlund y las Tierras Oscuras, dedicandose al pillaje y al saqueo, aunque teneis entendido que la acción de los Caballeros de Ruanon ha hecho que la actividad de estos salvajes sea más difícil que nunca, y que los clanes están más dispersos y reducidos que nunca.

Pero lo que os interesa saber es cómo os han encontrado. ¿Os han estado siguiendo? ¿O estaban vigilando el Bosque de Espinas? ¿Por qué iban tras vosotros?
Las respuestas de los salvajes resultan preocupantes. Tenían ordenes de vigilar el Bosque de Espinas, en busca de cuatro jinetes, e inteceptarlos y matarlos cuando saliesen de allí (si es que salían). Por eso los guerreros del clan se dividieron en dos grupos de unos treinta jinetes cada uno, con su correspondientes exploradores. Uno de los grupos vigilaba el sur del bosque y el otro el norte.
Empezáis a atar cabos, vosotros os habéis enfrentado al grupo que vigilaba la zona norte del Bosque de Espinas... Treinta y treinta, más los exploradores. Este clan debe ser poderoso, ya que calculáis que deben tener cerca de un centenar de guerreros en total (quitando los que habéis matado esta noche).

Pero las respuestas que os dan al preguntar por qué lo han hecho os dejan más helados que la fría lluvia que os empapa. El clan sigue las ordenes de alguien en Ruanon, que se comunica con ellos vía cuervo mensajero. Recibieron la información respecto a vosotros al amanecer, e inmediatamente se pusieron en marcha. El único que podría saber la identidad del desconocido de Ruanon era su líder (sí, ese al que Dragón atravesó la cabeza con una de sus flechas). Al parecer ese mismo desconocido les advierte de las incursiones de los Caballeros de Ruanon y les suministra información de cuándo y dónde atacar caravanas que viajan por el Camino Real. Gracias a esta persona, se han convertido en el clan más poderoso de las Durncrag.
Y lo único que estos salvajes saben sobre ese traidor es que... se trata de un Caballero de Ruanon...

Un Caballero de Ruanon... sea quien sea (aunque podría ser más de uno), deben ser de alto rango para conocer datos precisos sobre los movimientos de las tropas y de las caravanas que vienen y van. Recordáis los caballeros que encontrásteis muertos por las trampas de Lobo Gris en el Bosque de Espinas. Sin duda fueron enviados allí para conseguir lo que guardaba en su refugio el Gran Maestro del Kai (el libro y el colgante). Aun no teneis pruebas de nada, pero empezáis a temer que la Sombra que se extiende sobre Ruanon haya alcanzado también a la milenaria orden de Caballería...

DRÁGALIN

Mensaje por DRÁGALIN » 15-May-2005, 21:30

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Exáminais los mapas de Gato bajo una capa para evitar que se empape mientras decidís vuestra ruta para volver a la ciudad de Ruanon.
Quedan descartados el norte y el oeste, que os llevan al río Xane y a las Durncrag, respectivamente. Y el sur os lleva de nuevo hacia el Bosque de Espinas.
La ruta más directa hacia Ruanon es hacia el sudeste, pero si los salvajes que escaparon llegan hasta el otro grupo que vigilaba la parte sur del Bosque de Espinas y les cuentan lo que ha ocurrido, lo más probable es que vayan hacia el noreste para interceptaros.
Por otro lado, si os dirigís al este llegaréis hasta el Camino Real que lleva hacia la ciudad. El Camino Real está muy vigilado y los montañeses tendrían que estar locos para adentrarse tan adentro en Ruanon.
Por tanto, parece que teneis dos opciones. Hacia el sudeste, la ruta más rápida pero la má peligrosa, o el este hasta el Camino Real y luego hacia el Sur, un trayecto que os costará más tiempo pero que será más seguro.

También miráis a los tres montañeses prisioneros, preguntandoos qué hacer con ellos.

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Mensaje por Parsion » 16-May-2005, 16:09

Me pruebo varias veces el yelmo del enemigo, es una pieza obra maestra, duro y compacto pero de poco peso, me daría un aspecto más aguerrido pero al ser de los Darklands me repugna su procedencia y solo lo llevo atado a las cinchas de la silla de montar. De reojo observo al nuevo caballo de Gato, parece un noble animal pero no se hasta que punto será de fiar.

-Hermanos supongo que la ruta que más nos conviene ahora es la que lleva al Este, al Camino Real, me muero de ganas por llegar a Ruanon y resolver este enigma de la mujer que aparece en el medallón.

Me acerco a los prisioneros, paso una piedra por el filo de mi hacha con gesto de indiferencia, noto sus miradas de temor y súplica en sus ojos, pero no me afligen en absoluto, la he visto muchas veces ya, es la misma mirada que todo hereje o infiel hecha antes de ser ajusticiado por sus fechorías blasfemas.

-¿qué vamos hacer con vosotros? ¿estais dispuestos a confesar lo que nos habeis dicho ante un juicio en Ruanon? quizás así vuestra muerte sea menos dolorosa. A lo mejor hasta os dejamos vivir.
¡EL SEÑOR DEL KAI HA VUELTO!

Jolan

Mensaje por Jolan » 16-May-2005, 20:10

Observo la indignación y el enfado de Cuervo para con los montañeses heridos, y me acerco a él, diciéndole discretamente:

- ¿Crees que esto es necesario? Ya has visto que apenas hablan el sommerlundés. No sé si sus palabras tendrán mucho crédito en Ruanon. Dejo su destino en tus manos, hermano, pero no hagas algo de lo que luego puedas sentirte arrepentido.

Me alejo, con la intención de ir preparando mi caballo y el equipo para la andadura hacia el camino real. Miro al nuevo semental que Gato trata de calmar.

- Es un buen animal, creo. Supongo que con paciencia se le podrá hacer apto como montura para un Señor del Kai.

DRÁGALIN

Mensaje por DRÁGALIN » 17-May-2005, 1:14

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Volveis a echar una ojeada a los tres montañeses prisioneros, sentados en el suelo embarrado y con las manos atadas a la espalda con tiras de cuero. Comprendéis que no podeis llevarlos con vosotros, ya que disponeis de sólo cuatro caballos, y os retrasarían en vuestro viaje, además de que no dudais que aprovecharían la más mínima oportunidad para volverse en contra vuestra. Y aun en el caso de llevarlos hasta Ruanon, su fin a manos de los caballeros es muy claro... la horca. Ni siquiera os merece la pena llevarlos como testigos de una conspiración porque ¿quién daría crédito a las palabras de unos bandidos montañeses?

Pero ejecutarlos a sangre fría... desde luego no es lo mismo que hacerlo en mitad del combate. Ni de lejos.
Pero el caso es que el tiempo pasa, y vuestro tiempo es precioso... Tenéis que moveros, cada minuto que pasáis aquí aumenta el peligro para vosotros.

Los exáminais con atención. Uno se ha desmayado debido a la tortura psíquica y está tendido boca abajo. Otro es joven, más incluso que vosotros, y os mira con una mezcla de odio, miedo y obstinación. El último es un viejo, pero todavía corpulento, tuerto y desdentado, con una pierna rota, y que parece adivinar la vacilación de Gavilán.


¡A qué estais esperando Señores del Kai! Dice en un perfecto Sommerlundes. ¡¿Acaso creeis que si la situación fuera al contrario nosotros dudariamos un instante?! ¡Terminad de una vez y permitid que nuestras almas vayan a las cumbres de las Montañas! ¡Vamos, maldita sea! Dice apretando con fuerza los pocos dientes que le quedan ¡¿O es que teneis miedo de un niño, un viejo y un caido atados y desarmados?!

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Mensaje por Parsion » 17-May-2005, 10:13

Sin decir palabra, suelto un puñetazo al viejo, no puedo consentir que un enemigo derrotado en la batalla menosprecie así a 4 Señores del kai de nuestro rango. Con esto me relajo algo más, apoyo el hacha en el suelo y digo:

-De acuerdo, Gavilán, no les ejecutaré, haced lo que querais con ellos, pero no me gustaría soltarlos libremente por aquí. Podrían seguir saqueando la región.

Y con esto me voy con Gato Alado que parece que no hace caso de los prisioneros y sigue triste por "Niebla"
¡EL SEÑOR DEL KAI HA VUELTO!

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