LA SOMBRA SOBRE RUANON.

Si te atreves a ponerte en la piel de un Señor del Kai, si te crees capaz de desafiar a los Señores de la Oscuridad, o si deseas simplemete pasar un buen rato, entra y asume el riesgo... pero quedas advertido...
Fantasma Grunweazel

Mensaje por Fantasma Grunweazel » 06-Jun-2005, 18:24

Clavando la mirada en los cristales esparcidos por el suelo de la biblioteca me concentro en ellos aplicando mi disciplina sobre la materia. En mi mente se dibuja la imagen de los cristales elevándose del suelo y dirigiéndose contra el rostro y los ojos del mago. Girando alrededor de su cabeza con endiablada velocidad y cuando el momento sea propicio y encuentren un resquicio en su defensa piquen contra el maestro como si de aves de presa se trataren.

DRÁGALIN

Mensaje por DRÁGALIN » 06-Jun-2005, 23:02

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Horario: Noche
Lugar: La Mano / Gran Biblioteca


Cuervo Vigía llega corriendo hasta el mismo centro de la biblioteca. Ante él se encuentra un mosaico en el suelo representando un ojo cerrado, de un metro por un metro de extensión. Se agacha ante él levantando la maza en el aire y descargando un golpe que hce que le castañeteen los dientes. Sin embargo, lo único que logra es aplastar algunos de los pequeños baldosines que lo forman y astillar otros en fragmentos más pequeños.
El Señor del kai gruñe, parece que esto le va a costar más tiempo de lo que le gustaría...


¡Cuervo! Le llama Gavilán mientras aparece de pronto, a lo cual su compañero se vuelve con Inquisidora preparada. En un momento le explica que necesita munición, y Gavilán se hace con diez dardos de ballesta que le da su compañero para volver a desaparecer en los recovecos de la intrincada Biblioteca.

Mientras, Gato y Dragón avanzan en silencio. Sus pasos apenas se oyen mientras avanzan ligeros pero atentos y con cuidado. Esta Biblioteca se ha convertido en un Laberinto Mortal, y encontrarse de frente con el Maestro Dragair, del que no sabeis exáctamente por donde se encuentra, podría significar el fin. Lo único que se oye de fondo es el ruido de los golpes de Cuervo al tratar de destrozar el mosaico.

Gato se mueve haciendo honor a su nombre. A su alrededor, sostenidos por su poder mental, flotan afilados restos de cristal de los ventanales del techo. Gato está dispuesto a lanzárselos al Mago en cuanto lo vea.
Por su parte, Dragón avanza con una flecha en la cuerda tensa de Kamikaze, apuntando delante suyo, atento a cualquier movimiento.

Gato se aproxima a uno de los accesos de este circulo de estanterías. Será cuestión de echar un vistazo con mucho cuidado. Pero antes siquiera de que pueda hacerlo ráfagas de enegía surgen desde la esquina y lo inundan todo con luz blanca y un ruido siseante.

Gato retrocede hacia atrás como puede, alejandose del radio de la explosión que llena el espacio en el que estaba hasta hace un segundo. Mientras, Dragón corre hacia donde ha oido la explosión de energía, pero se detiene en mitad de la carrera para ver como una bola de pura luz blanca surge por encima de la estantería y cae hacia él, estallando antes de que toque el suelo en un infierno de mortales arcos electricos que recorren las estanterías, saltando de una a otra.

Saltando hacia delante con todas sus fuerzas, rodando por el suelo y metiendose en otro acceso, evita que le alcancen esas devastadores descargas.

Ambos retrocedeis a toda prisa hacia un círculo más interior de la Biblioteca, donde os encontráis con Gavilán, al que obligáis a retiraos con vosotros...

¡MALDITA SEA! Es como si supiera donde estábais exactamene, a pesar de no haber hecho el más mínimo ruido. En cuanto os acercáis a él, os manda sus ataque mágicos desde una esquina o por encima de una estantería. No os da ninguna opción de acecaros a él...
Pero hay que volver a intentarlo, no os queda más remedio, porque os está obligando a replegaros cada vez más hacia el centro de la Biblioteca.

De pronto, os dais cuenta de algo, los golpes de Cuervo se han detenido.

Cuervo deja caer la maza de sus doloridos dedos y se seca el sudor de la frente mientras contempla el mosaico destrozado. ¿Habrá servido para algo? Pronto lo descubrirán, piensa, mientras se interna de nuevo por los recovecos de la Biblioteca.

DRÁGALIN

Mensaje por DRÁGALIN » 06-Jun-2005, 23:03

De pronto la visión expandida que el Maestro Dragair tenía de la Biblioteca se desvanece. Hasta hace un segundo conocía perfectamente la disposición de las estanterías y dónde se encontraban cada uno de los Señores del Kai en todo momento, pero ahora sólo le quedan sus dos ojos.

Comprende con furia que deben de haber destruido el mosaico del centro de la biblioteca, con lo que ha perdido parte de su contrl sobre el lugar.

Muy bien, Señores del Kai, muy bien. Piensa con frialdad. Pero esto no cambiará nada. Podeis esconderos, pero no podreis hacerlo eternamente...

DRÁGALIN

Mensaje por DRÁGALIN » 09-Jun-2005, 17:19

El Maestro Dragair avanza con cuidado hacia el centro de la biblioteca, con la mirada clara fija en los oscuros rincones, hasta que se queda fija sobre el destrozado mosaico del suelo. Cuando avanza un paso hacia él es cuando los Señores del Kai atacan. Todos desde diferentes direcciones y a la vez. Flechas, saetas y restos de las cristaleras destrozadas vuelan hacia él.
Sus traslucidos escudos de energía se mueven sólos para interponerse en la trayectoria de los proyectiles que le hubieran atravesado, y su armadura mágica repele el resto.
Con un rugido de furia, Dragair comienza a lanzar bolas de energía que estallan por doquier, convirtiendo el centro de la biblioteca en un infierno, hasta que las últimas descargas se disipan y todo queda igual que antes, en silencio.

No queda rastro de los Señores del Kai, que se han visto obligados a replegarse. Dragair comprende que ha cometido un error al exponerse tanto, pero ni aun así ellos han conseguido siquiera rozarle.

¿Y este ha sido su mejor golpe? Patético...

DRÁGALIN

Mensaje por DRÁGALIN » 09-Jun-2005, 17:22

Cuervo Vigía / Dragón Carmesí
Horario: Noche
Lugar: La Mano / Gran Biblioteca


Dragón se concentra en calmar el dolor de la quemadura eléctrica de su brazo mientras avanza por la biblioteca. Un poco más adelante se encuentra con Cuervo, que recarga su ballesta.

¿Cómo ha ido? Le pregunta a Dragón.
Por poco me fríe. Contesta su compañero mientras coloca otra flecha en Kamikaze. La protección mágica que tiene es muy poderosa. No va a ser fácil atravesarla.
Cuervo sacude la cabeza. Deberíamos atacarle de cerca. Puede que su protección no sea tan efectiva a corta distancia.
Eso no lo sabes. Le contesta Dragón. Además, ¿crees que te dejará acercarte lo suficiente? Ese cabrón lanza esas descargas a la menor ocasión, no se cansa nunca. Incluso antes de doblar las esquinas, para evitar que le embosquemos...
Tiene que haber una manera. Insiste Cuervo.
Más vale. Le responde. Porque si no este será nuestro último combate, y ese bastardo tiene que pagar por lo que les ha hecho a Irina y a Lobo Gris.
Cuervo asiente. Por ellos.

Y de nuevo ambos se separan. A por su enemigo.

DRÁGALIN

Mensaje por DRÁGALIN » 09-Jun-2005, 18:19

Dragair jadea mientras se apoya en una estantería. Siente la sangre cálida que le brota de la brecha en la cabeza, y el dolor sordo de los golpes recibidos por los escombros que le lanza ese cobarde Señor del Kai con sus poderes de movimiento de la materia.

Esos malditos se vuelven a esconder en los pasillos de la Biblioteca, preparándose para atacarle cuando tengan otra oportunidad. Por un momento se siente tentado de hacer que se abran las puertas de la biblioteca, para que pasen la guardia y los arcabuceros que golpean las puertas, y que ellos acaben el trabajo... Pero no, se va a dar el gusto de matar él mismo a estos entrometidos.

Rompe el sello del vial y toma en dos tragos la poción de laumspur, que extiende un calor por todo su cuerpo, dándole fuerzas de nuevo y sanándolo de sus heridas... Es una suerte que cogiese esa poción consigo ¿verdad?

DRÁGALIN

Mensaje por DRÁGALIN » 09-Jun-2005, 18:21

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Horario: Noche
Lugar: La Mano / Torre de la Guardia


En lo alto de la Torre de la Guardia, Hansen despierta sobresaltado de la cabezada que estaba dando. Algo está pasando en la celda del Helghast, lo comprende enseguida.

Arriba, encerrado en el pentáculo grabado en el suelo con runas plateadas, el Helghast concentra todas sus energías mentales con un único objetivo. Emitiendo un rugido antinatural, envía la onda psíquica, sobrepasando las barreras mágicas de su prisión y desbordando la Defensa Psíquica del guardián Hansen, que abajo, cae al suelo llevándose las manos a la cabeza.

Aturdido, Hansen se incorpora de nuevo, el Helghast parece haber cesado en su empeño, pero no ha sido capaz de detenerlo... Ha enviado un mensaje, ¿pero a quién y para qué?

Son los Señores del Kai, que luchan por sobrevivir en la gran Biblioteca, los receptores de la comunicación psíquica. Por un momento sienten como la maligna aura del Helghast les rodea y luego escuchan la voz del servidor de los Señores de la Oscuridad, directamente en sus cerebros...


¡¡UTILIZAD LOS LIBROS!!

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JDKaos
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Mensaje por JDKaos » 09-Jun-2005, 20:36

La sangre palpita por mis venas mientras siento como mis heridas ser restauran, en mi cabeza resuena el grito de helgasht y de pronto lo comprendo, los libros tienen protecciones magicas, si los lanzamos contra las protecciones magicas de Dragair, la potencia combinada de la magia dara una combinacion explosiva con la que el mago no podra, sonriendo con maldad, indico a gato mediante gestos que utilice su poder con los libros, mientras yo saco una flecha y apunto preparado para disparar contra el mago, mietras mis compañeros se preparan para atacar cuerpo a cuerpo en cuanto las defensas del mago caigan...
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DRÁGALIN

Mensaje por DRÁGALIN » 10-Jun-2005, 1:45

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Lugar: La Mano / Gran Biblioteca


En esta ocasión, Gato decide cambiar de táctica y, en lugar de lanzar contra el Mago pedazos de cristal afilados, hace volar contra Dragair un grupo de libros de una estantería cercana.

Tiene que funcionar...

Eso mismo piensa Dragón, que tiene la satisfacción de ver cómo por una vez, una de sus flechas rebasa los escudos y, aunque no atraviesa la seminvisible armadura del Mago, sí le golpea con dureza y le hace retroceder unos pasos.

Pero no ocurre nada.
Nada. Nada en especial. Los libros son repelidos por los escudos y la armadura mágica como lo que son... simples libros.

Os replegáis de nuevo fuera de la vista del Maestro Dragair y sus mortales ataques de energía, con impotencia y rabia. ¿Será está una última broma que os ha querido gastar ese maldito Helghast?

Pero entonces veis que en la cara de Gato se dibuja una amplia sonrisa. Porque por fin lo ha entendido...
Os lo explica con unas pocas palabras: La Biblioteca está protegida mágicamente ¿no? Contra incendios y otros desastres ¿no? Por lo tanto, todos y cada uno de los libros posee cierta protección mágica.
Lanzarle los libros a Dragair no ha tenido ningún efecto, pero es entonces cuando se ha fijado en una cosa... Los libros no se veian afectados por las descargas eléctricas del Mago... estas descargas eran como repelidas por la protección de cada libro...

Utilizad los libros, ha dicho el Helghast. Lo que quería decir es que los usasen como si de un escudo se tratase... Puede parecer ridículo llevar un libro en una mano y el arma en otra, pero puede funcionar. Vuestros escudos y armaduras no sirven de nada contra las descargas de Dragair, pero un libro os puede proporcionar cierto grado de proteción y daros la oportunidad de acercaros al Mago. Cosa que a pesar de todo seguirá entrañando un gran riesgo.

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Parsion
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Mensaje por Parsion » 10-Jun-2005, 16:45

Cojo dos libros, uno me lo meto por la cota de cuero, el otro lo agarro fuertemente con la mano alzándolo por delante mía, un vistazo rápido al título de su portada me hace sonreir: "Kai nos guía" se titula.
Suelto la ballesta, saco a Inquisidora, está lista para hendir la carne, miro a mis hermanos: Dragón se termina de curar sus heridas, Gato tan concentrado en su poder mental que incluso le hace sudar del esfuerzo, Gavilán portando la ballesta doble de Irina...


-¡Hermanos! ya ha durado bastante el juego, demostrémosle a este traidor sommerlundés que ha llegado demasiado lejos en su herejía. ¡Hermanos, a mí! ¡venid, vayamos juntos! ¡¡¡Por el kai!!!

Y con el libro a modo de estandarte y el hacha en la otra me lanzo en busca del mago.
¡EL SEÑOR DEL KAI HA VUELTO!

Fantasma Grunweazel

Mensaje por Fantasma Grunweazel » 10-Jun-2005, 19:15

Imitando a Cuervo alcanzo el ejemplar más próximo a mi, se titula "El Arte de cocinar Giaks", sin dejar de amedrentarme por su título lo empleo a modo de escudo mientras giro mi hacha sobre la cabeza y lanzando mi grito de guerra me lanzo contra el mago...

-Yeeeeeeaaaaaahhhhh!!!!!!

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Mensaje por JDKaos » 10-Jun-2005, 20:50

Mientras coloco otro libro dentro de mi cota de cuero con esmero vuelvo a cargar mi arco, esta vez el mago no se escapara, con una sonrisa me rio del las ironias del destino al recordad el titulo de mi libro. "Robin Hood".
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Jolan

Mensaje por Jolan » 10-Jun-2005, 22:39

Viendo a mis hermanos, hago lo propio y me "calzo" un libro dentro de la cota. Es un volumen algo grueso titulado "Fauna y flora del reino de Talestria". Empuño mi lanza y, asegurándome de que Dragón nos cubre con su arco, me lanzo a la carga junto a mis compañeros. Ha llegado el momento de aplicarle un correctivo a ese mago pretencioso.

- ¡¡Por Kai y por Lobo Gris!!!

DRÁGALIN

Mensaje por DRÁGALIN » 13-Jun-2005, 0:05

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Lugar: La Mano / Gran Biblioteca


El silencio reina entre las gigantescas estanterías de la Biblioteca, pero se trata del silencio que precede a la tempestad. Quietos y ocultos en las sombras, esperáis la oportunidad de atacar a vuestro enemigo.
Porque ahora, tras colocaros varios libros como protección ante las descargas de Dragair, os preparáis para jugaros vuestra vida a todo o nada... Sabéis que cuando comience el combate cuerpo a cuerpo con el Mago, ya no habrá posibilidad de echarse atrás. Es vosotros o él.

Y entonces las ois. Las cautas y casi imperceptibles pisadas del Mago de Torán aproximándose hacia vosotros. Mediante gestos, Cuervo indica a sus hermanos que Dragón y él van a rodear la sección de estanterías para atacar desde el otro lado. Gato y Gavilán asienten y comienzan la cuenta de treinta segundos a partir de la cual todos os lanzaréis al ataque.

5...10...15... las pisadas se oyen más próximas... 20... concentración... dejad la mente en blanco... 25... respirad hondo... ¡30! ¡AHORA!

Lanzando un poderoso grito de guerra los Señores del Kai se lanzan al ataque, avanzando a toda velocidad hacia el maestro Dragair. En el mismo momento una flecha sale disparada de Kamikaze para estrellarse y reventar contra uno de los escudos de energía del Mago, al cual le empiezan a llover afilados pedazos de cristal controlados mentalmente por Gato, y que le hacen retroceder para atrás, aunque sólo por un momento.
Las energías mágicas recorren el cuerpo del hechicero cuando conjura una esfera de pura luz blanca y la lanza gritando. ¡¡MORIIIID!!

Gato se arroja a un lado para evitar la tremenda explosión que tiene lugar, pero la onda expansiva le empuja duramente contra las estanterías. Aun así, se las arregla para no caer y continuar hacia delante.
Gavilán se tira al suelo, deslizándose por él empuñando a Cortavientos mientras la explosión tiene lugar por encima suyo. Logra evitarla, pero las descargas recorren su cuerpo agarrotándole los músculos y haciéndole gemir de dolor, pero aun así se niega a perder el conocimiento y se levanta sin dejar de correr hacia el Mago.

Cuervo corre hasta llegar a Dragair, alrededor suyo saltan arcos eléctricos por todas partes convirtiendo el aire entorno al Mago en un infierno, mientras levanta ambas manos, de cuyas uñas surgen energías capaces de abrasar a cualquiera que se cruce con ellas. ¿Tendrá valor Cuervo para atacarle?
Entonces siente una ráfaga de aire junto a su sien, Dragón piensa Cuervo, y una flecha que explota ante los escudos del Mago, que se mueven sólos para interceptarla. Tiene que aprovechar la distracción, y lo hace, moviendose con rápidez hacia un lado para evitar la mayoría de las descargas (aunque nota como se le socarra la piel por el cuerpo) y lanzando un tajo de arriba hacia abajo a por la rodilla del Hechicero, al cual le salva la pierna la armadura encantada que le rodea, de manera que en lugar de cercenarsela, sólo le causa un golpe que hace que Dragair caiga sobre esa rodilla con una mueca de dolor y furia, mientras agita los brazos alrededor, lanzando descargas a diestro y siniestro.

Gato lanza su hachazo desde el otro flanco para ver con horror como un escudo de energía lo detiene y una de las descargas del Mago le envuelve. Grita de dolor mientras las energías mágicas pasan sobre su cuerpo y lo abrasan... pero sólo por un segundo. El libro que lleva bajo la armadura de cuero hace que la descarga no pase a través de su cuerpo, sino a su alrededor, y la descarga salta hacia el suelo, lejos de él. Aun así el impacto le manda hasta una estantería, donde se obliga a respirar a pesar del dolor que siente por todo su cuerpo.

Gavilán ve que Dragair ha doblado la rodilla. Es su oportunidad. Saltando entre las mortales descargas de electricidad que llenan el aire, cae con Cortavientos propinando un poderoso lanzazo. El arma mágica, impulsada por Gavilán, evita los escudos de energía y atraviesa su armadura, con lo que la punta de la lanza abre un enorme surco rojo en el brazo del Mago, que suelta un chorro de sangre, y permite ver músculos y hueso en la herida. Pero el ataque le cuesta caro a Gavilán, ya que a través de la lanza le llega una descarga que le abrasa la piel de las manos con las que sostiene a Cortavientos. A pesar de todo, aprieta los dientes, y no la suelta.

Dragair ha sido herido. Teneis que rematarlo antes de que pueda volver a atacaros.
Dragón apunta con cuidado y dispara. La flecha pasa cerca de Gavilán, pero impacta en la armadura encantada del Mago, justo en su cabeza, y el impacto se la echa para atrás mientras gime de dolor.

Gato y Cuervo, heridos y agotados, atacan con sus hachas para nada, ya que los escudos de energía que rodean a Dragair hacen que sus golpes reboten.

Con un rugido de rabia, Gavilán pone a Cortavientos en posición horizontal y carga con todas las fuerzas que le quedan. La punta de la lanza atraviesa escudos y armaduras mágicas para clavarse con violencia en el pecho del Mago de Torán. El brutal impacto hace levantarse a Dragair y Gavilán continúa empujando hasta que lo empala contra una estantería.

Dragair abre mucho los ojos inyectados en sangre mientras agarra con las manos la punta de la lanza que le sale del pecho. El cuerpo le es recorrido por tremendas descargas electricas, pero Gavilán no suelta a su presa, y retuerce la lanza en el cuerpo del Mago, que intenta decir algo, pero sólo logra soltar un vómito de sangre. La mirada asesina de Dragair se convierte en terror mientras las descargas que recorren su cuerpo se hacen más violentas y llenan su cuerpo de convulsiones, y abrasan su piel, que se ennegrece y empieza a echar humo.

Y entonces, sin previo aviso, el Hechicero estalla en descargas de energía mágica, violentamente, haciendo que los Señores del Kai salgan despedidos en todas direcciones debido a la explosión.

Del poderoso Mago de la Hermandad de la Estrella de Cristal conocido como Maestro Dragair sólo queda un cadáver chamuscado.

Y en la ahora silenciosa Gran Biblioteca de Ruanon sólo se oye el grito de rabia de Dragón Carmesí mientras corre hacia sus hermanos caidos...

DRÁGALIN

Mensaje por DRÁGALIN » 13-Jun-2005, 0:07

Tras la muerte del Maestro Dragair, las puertas de la biblioteca se abrieron. Por ellas entraron a toda velocidad los miembros de la unidad de arcabuceros de Ruanon, con su líder, Brandon Furia, al frente. Todos ellos con sus uniformes carmesíes y sus rifles y pistolas de chispa apuntando hacia el frente. Tras ellos, los hombres de la Guardia de La Mano, armados con ballestas, dirigidos por su jefe Weyland Thorne, acompañado por el Capitán de la Guardia Personal del Barón, sir Alistair Grey.

Lo que ve Weyland le llena de horror. Los cuerpos carbonizados del Bibliotecario y del Maestro Dragair, apenas reconocibles. Y los aparentes causantes, los jóvenes Señores del Kai que desaparecieron de la ciudad apenas hace dos días, la mayoría malheridos...

Pero lo peor esta por llegar, cuando ve como sir Alistair Grey surge de entre las estanterías de la complicada biblioteca llevando el cuerpo inerte de Irina, la hija del Barón, en sus brazos. Weyland observa con el corazón encogido las lágrimas que brotan de los ojos del veterano sir Alistair.

Y entonces oye la desapasionada voz de Brandon Furia, hablándoles a los Señores del Kai, mientras la unidad de arcabuceros en pleno levanta sus armas y les apunta.


Señores del Kai. Con la autoridad que me ha conferido el Barón Derek Vanalund como jefe de seguridad de esta Fortaleza, serán detenidos y encarcelados, acusados de los cargos de asesinato y conspiración, hasta ser sometidos a la justicia del Barón. Depongan las armas y no se resistan... Brandon Furia levanta sus dos pistolas, apuntando a los Señores del Kai, mientras una desagradable sonrisa se dibuja en su cara.

O de lo contrario... no volverán a ver la luz del Sol...

DRÁGALIN

Mensaje por DRÁGALIN » 13-Jun-2005, 0:09

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Horario: Noche
Lugar: La Mano / Torre de la Guardia


El Mago ha muerto...

En su prisión en lo alto de la Torre de la Guardia, el Helghast repasa mentalmente el plan que trazó con tanto cuidado.

El Mago debía morir, eso era lo principal, por lo que cuando los jóvenes Señores del Kai llegaron a Ruanon, por fin vio la oportunidad que tanto tiempo llevaba esperando. Ellos podrían ser capaces de enfrentarse al Mago y acabar con él... pero debía ser cuidadoso, no podía decirles lo que querían saber de golpe, sino poco a poco, dejando un rastro de pistas que les llevara lenta pero inexorablemente hasta el Maestro Dragair.

Ahora, su plan ha dado resultado. La información que proporcionó ha terminado con el resultado que esperaba... El Mago ha muerto.

Como sospechaba desde hace tiempo, el pentáculo mágico que le retiene no es suficientemente poderoso como para no romper sus defensas. Su prisión está reforzada con energías mágicas... y dichas energías no eran otras que las energías vitales del Maestro Dragair...
Ahora que ha muerto, el Helghast puede notar como los muros invisibles de su prisión se hacen más delgados y se debilitan por momentos, ya que no cuentan con el poder de Dragair para reforzarlos.

El Helghast se pone en pie y camina hasta el extremo de su prisión, enmarcada por el pentáculo de runas grabado en el suelo.
Por fin podrá completar la misión que le encomendó Lord Zagarna.

Y por primera vez tras cinco años de cautiverio, el Helghast da un paso y pone un pie fuera del pentáculo...

DRÁGALIN

Mensaje por DRÁGALIN » 13-Jun-2005, 0:11

FINAL DE LA PRIMERA PARTE

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