LA SOMBRA SOBRE RUANON (2ª Parte)

Si te atreves a ponerte en la piel de un Señor del Kai, si te crees capaz de desafiar a los Señores de la Oscuridad, o si deseas simplemete pasar un buen rato, entra y asume el riesgo... pero quedas advertido...
DRÁGALIN

Mensaje por DRÁGALIN » 25-Feb-2006, 20:54

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Me estaban esperando... Es lo que le da tiempo a pensar a Dragón cuando está a punto de disparar a Kamikaze y las balas de los arcabuceros estallan a su alrededor.
Un relámpago de dolor recorre su brazo izquierdo y se ve obligado a ponerse a cubierto de nuevo tras las chimeneas del tejado.


¡Dragón! Grita Irina al ver que le han herido, pero inmediatamente el joven hace un gesto con la cabeza para hacerle saber a la muchacha que es sólo un rasguño...
... Pero no es cierto. La bala se ha deslizado por todo el lado exterior del brazo, desde el codo hasta el hombro, abriendo un tremendo surco en la piel y apestando a carne quemada.
Dragón aprieta los dientes e ignora el dolor, mientras nota como la sangre fluye. Podría tratarse la herida, podría aliviarse el dolor, sólo le costaría unos minutos... pero sus amigos no disponen siquiera de minutos, le necesitan ahora
.

Respirando hondo, el Señor del Kai vuelve a cargar una flecha en su arco.



Uno de los caballos de guerra galopa desbocado y sin jinete cerca de Gavilán, que no se lo piensa dos veces y salta a su grupa, sujetando las riendas con fuerza.
El corcel se encabrita y levanta las patas delanteras relinchando, pero el Señor del Kai se mantiene sobre la silla de montar sin problemas y domina al animal con su poderosa fueza de voluntad.
Desde esta nueva perspectiva, Gavilán observa la batalla, decidiendo dónde es más necesario. El grueso de la batalla está teniendo lugar unos metros delante suyo, todavía hay dos caballeros a caballo que se defienden con espadas, y sir Tydon Anskar, frente a la entrada de la Torre hace girar en arcos su desproporcionada hacha de combate, aniquilando a cualquiera lo bastante loco como para acercársele.




Brendan Furia ataca como un rayo, con sus dos espadas cortas atacando desde dos direcciones distintas, pero Cuervo mantiene la sangre fría y aguanta hasta el último segundo, rodando para evitar los peligrosos filos y atacando con Inquisidora justo cuando su enemigo pasa a su lado.
El filo del hacha de batalla golpea en la espalda a Furia con fuerza, abriendo brecha en su armadura, y haciendo que trastabille y gire tratando de mantener el equilibrio mientras alza las espadas en posición de defensa.
Cuervo observa que un reguero de sangre se desliza por la pierna de Brendan hasta el suelo.
Por una vez se cambian las tornas, y ahora le toca el turno a Cuervo de sonreir y a Furia de hacer una mueca de dolor... pero el combate sólo acaba de empezar.

DRÁGALIN

Mensaje por DRÁGALIN » 28-Feb-2006, 1:47

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Brendan Furia y Cuervo Vigía se lanzan uno contra el otro en un violento intercambio de golpes. Finalmente, el señor del Kai abre hueco entre ambos usando su escudo y los dos enemigos aprovechan para tomarse un respiro.
Cuervo observa como Furia se protege el lado izquierdo del cuerpo, donde Inquisidora le ha alcanzado con un fuerte golpe, aunque sin llegar a atravesar la armadura de mallas. Aprovecha para observar su antebrazo. Una fina herida de tajo lo recorre, goteando sangre con lentitud, sin duda alguna de las espadas de Furia le ha alcanzado levemente durante el ultimo encontronazo.
De pronto, siente algo extraño, la herida le empieza a escozer. Cuervo traga saliva... ¿veneno?

Brendan Furia le dedica una sonrisa malvada.

No te preocupes, sólo es un rasguño.



Cortavientos se clava con fuerza en el costado del caballero, haciendo que grite de dolor, pierda el control por un momento y caiga de su silla de montar al suelo.
Gavilán ni siquiera presta atención al sonido de los cascos del caballo pisoteando al desdichado caballero, ya que se encuentra girando su montura en busca de un nuevo enemigo y observando el desarrollo de la batalla.
Tras el impulso inicial, los caballeros han conseguido ahora mismo detener el avance de los guardias, y nadie parece llevar la ventaja.
Pero el señor del Kai maldice al ver como una docena más de caballeros surgen desde la Torre, tras la mole de Tydon Anskar, al cual ningún guardia osa siquiera acercarse.

DRÁGALIN

Mensaje por DRÁGALIN » 03-Mar-2006, 17:28

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Adoptando una posición defensiva, Brendan Furia no parece tener prisa por atacar, por lo que es Cuervo Vigía quien da un salto hacia delante y descarga su hacha contra su enemigo, en un poderoso golpe de arriba abajo, cuyo objetivo es la cabeza de Furia.
Pero el guardia rojo alza sus espadas cortas, cruzándolas y deteniendo el golpe, aunque a causa del temendo impacto, retrocede resbalando hacia atrás unos pasos.

Cuervo maldice, mientras Furia le responde con una sonrisa feroz.

¿No te das cuenta Señor del Kai? Sólo tengo que esperar...



Los caballeros de refuerzo que surgen de la entada de la Torre se desperdigan para atacar a los guardias de palacio, mientras que ninguno de ellos se acerca al temible Tydon Anskar, con lo que el camino está despejado.
Gavilán espolea a su caballo y carga contra el gigante, sosteniendo a Cortavientos como si de una lanza de caballería se tratase.
Mientras se lanza contra su enemigo, Gavilán piensa por un momento si realmente sir Tydon forma parte de la Conspiración de Ruanon, si lucha por que le han engañado o lo hace porque, simplemente, le gusata matar. Fija su mirada en el gigante, que son lo único que se ve a través de la armadura que lo cubre completamente, pero los ojos negros, mas propios de un animal que de una persona, no le dan respuesta.

Tydon levanta la enorme hacha y se lanza al encuentro de Gavilán a toda velocidad. El encuentro es brutal. Por un lado, Cortavientos impacta contra la placa pectoral de la armadura de su enemigo, pero a pesar de levantar una lluvia de chispas ¡no la atraviesa! Sino que sale rebotada. El golpe es tan tremendo que el señor del Kai a punto está de soltar su arma.
Por otro lado, el arco que traza el hacha de combate del verdugo de Ruanon no va dirigido a Gavilán, sino a su montura. El señor del Kai tira de las riendas, tratando de evitar el desastre, pero aunque el golpe no impacta de lleno en el caballo, es lo suficiente para que tropiece y caiga.

Gavilán se tira de su montura, cayendo de costado y rodando por el suelo, pero inmediatamente se pone de nuevo en pie con la ayuda de su lanza. Así puede ver como el caballo de guerra, que en su caida ha arrollado al enorme sir Tydon, se queda echado, lanzando quejumbrosos relinchos, mientra el gigante se pone en pie, de cara a Gavilán y sin pinta de tener la más mínima herida.

El Señor del Kai sacude la cabeza, incrédulo, mientras Anskar avanza pesadamente hacia él. ¿Pero de qué está hecho este tío?




El punto de mira de Brandon Furia está fijo en un punto entre las chimeneas del tejado del palacio, y en cuanto ve aparecer al Señor del Kai dispara su arma.
Un movimiento instintivo es lo que salva a Dragón de que su cabeza estalle, y la bala impacta contra la superficie de la chimenea, levantando polvo y esquirlas por doquier.
Puesto de nuevo a cubierto, Dragón trata de hacer que los latidos de su crazón se calmen. Ese maldito arcabucero ha vuelto a colocarse en posición de tiro, al parecer se ha cansado de disparar a guardias y prefiere un trofeo más interesante... Dragón Carmesí.

Mientras empieza a recargar su arma a cubierto de una almena, Brandon Furia masculla.

¿No te das cuenta Señor del Kai? Sólo tengo que esperar...

DRÁGALIN

Mensaje por DRÁGALIN » 04-Mar-2006, 19:23

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Gavilán se mueve con rápidez alrededor del enorme caballero, pero para su sorpresa, sir Tydon es increíblemente rápido y salta hacia el blandiéndo su gran hacha de verdugo.
El filo le pasa a centímetros, pero aunque logra evitarlo, el asta del arma le golpea en el hombro, haciéndolo girar.
Gavilán deja que la inercia le lleve y aprovecha para contraatacar, clavando la punta de Cortavientos en la juntura de la armadura de Tydon donde se une el peto con el hombro.
Para su desesperación, su ataque no parece tener apenas efecto en el gigante, que vuelve a lanzarse contra él.





Concentrándose en un objetivo al que disparar en la batalla que se desarrolla en el patio, Dragón se fija en el gigantesco Tydon Anskar, ¡que se encuentra luchando a muerte con Gavilán Temerario!
Sin dudarlo un segundo, el Señor del Kai dispara contra él. La flecha vuela y se clava en la espalda del verdugo de Ruanon, pero parece como si nisiquiera la hubiese notado. Dragón arquea las cejas, incrédulo.
¿Pero de qué está hecho este tío?

Un silbido le devuelve a la realidad. Es Irina, avisándole que ya ha recargado su ballesta. Dragón echa un vistazo de nuevo a lo alto de la Torre, donde los arcabuceros vuelven a tomar posiciones. Parece que se han cansado de disparar a la batalla de abajo y se van a concentrar en ellos.




¡No te voy a dar tiempo para esperar! Ruge Cuervo Vigía mientras se lanza hacia Brendan Furia con el escudo por delante con la intención de arrollarlo.
El guardia rojo salta ágilmente hacia atrás, esquivando el golpe de escudo con facilidad... tal y como esperaba Cuervo, ya que el escudo sólo lo ha usado para evitar que Furia viera por dónde iba a atacar con Inquisidora.

El ataque de hacha le viene por abajo, y el filo impacta a la altura del estómago, destrozando la armadura escarlata y lanzado pedazos de la misma al aire.
Con los ojos abiertos como platos, Furia retrocede tambaleándose. Trata de decir algo, pero de su boca sólo surge un chorro de sangre mientras tropieza y cae al suelo.

Cuervo sonreiría si no fuera por el extraño cosquilleo que le recorre la punta de los dedos y el sudor frío que le empieza a cubrir el cuerpo.

DRÁGALIN

Mensaje por DRÁGALIN » 11-Mar-2006, 13:24

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Los arcabuceros, con sus rifles de nuevo cargados, apuntan desde las almenas al otro lado del patio, hacia las chimeneas sobre el tejado de palacio donde Dragón e Irina se cobijan.

En cuanto asomen las cabezas, voládselas. Ordena Brandon Furia, que todavía está cargando su arma.



Dragón se arriesga a echar un rápido vistazo a la Torre, donde descubre a los arcabuceros preparados, pero no a su objetivo, el capitán Furia. Intercambia una mirada con Irina para hacerle saber que espere un poco más, y vuelve a jugarse la cabeza asomándose lo necesario, pero lo que ve le, desde luego, no es lo que espera.

Una enorme sombra negra, sólo distinguible en el cielo nocturno porque oculta las estrellas, pasa por encima de la Torre durante un segundo.

A pesar de lo lejos que están, Dragón e Irina pueden oir sin dificultad los gritos de los arcabuceros.




Brendan Furia, echando por la boca espuma sanguinolenta, trata de incorporarse mientras Cuervo se acerca a él con su hacha en alto.
Pero entonces, el Señor del Kai se detiene, perplejo al ver como desde lo alto caen, estrellándose duramente contra el suelo del patio varios arcabuceros.




En lo alto de la Torre, agazapado en el suelo, Brandon Furia trata de comprender lo que acaba de ocurrir, lo que ha arrasado a sus hombres.

Sólo dos de los ocho arcabuceros han sobrevivido, los otros están destripados a su alrededor o han caido al patio, muchos metros más abajo. Lo único que recuerda es algo que iba a toda velocidad, algo enorme y de correosas alas negras, con garras como cuchillas que han diezmado su compañía.
El capitán de arcabuceros, con el sabor de la bilis en la boca, empieza a buscar desesperadamente su rifle, al descubrir que lo ha debido soltar.
Y entonces oye, como todos en La Mano, un rugido atronador que le hiela la sangre.




El rugido proviene de una enorme bestia alada, cubierta de escamas negras, que desciende desde el cielo.
La batalla en el patio de armas se detiene de inmediato cuando todos se quedan horrorizados contemplando como el monstruo toma tierra, (aplastando en el proceso a un guardia de palacio), agitando sus enormes alas correosas en un golpe de viento que lanza por el suelo a varios guardias y caballeros.


También Gavilán y Tydon Anskar han detenido su enfrentamiento. El señor del Kai observa al monstruo, comprendiendo de qué se trata.
Es un Kraan.
Jamás había visto uno, pero durante su entrenamiento en el Monasterio del Kai le ha preparado para enfrentarse a estos seres, servidores de los Señores de la Oscuridad.

La bestia negra avanza, dando zancadas con unas garras que levantan pedazos de pavimento, y moviendo su cuello largo como una serpiente, mientras su boca, repleta de colmillos se cierra sobre un desventurado caballero al que agita como un muñeco antes de lanzarlo por los aires como si de un muñeco se tratase.




La visión de Cuervo se hace borrosa mientras contempla al Kraan. ¿Estará sufriendo alucinaciones debido al veneno?
Pero Brendan Furia, que se ha incorporado, también está mirando al monstruo alado, con el rostro blanco como la leche. Esto también le ha tomado por sorpresa.




En el patio, frente a la Torre, los dos grupos que se enfrentaban, caballeros y guardias, se han echado a un lado cada uno, poniéndose fuera del alcance del Kraan, y observándolo con horror.
Ahora sólo han quedado Gavilán y sir Tydon, rodeados de los cadáveres de los caídos.
De pronto, el verdugo de Ruanon, como si hubiera perdido todo el interés en el señor del Kai, lanza un grito de desafío en respuesta al rugido del Kraan y sale disparado hacia él, agitando su hacha, y dejando a Gavilán, que de pronto se encuentra muy sólo en medio del patio.




Sobre los tejados, Irina y Dragón contemplan lo que ocurre en el patio. Aun así, el señor del Kai oye muy por encima suyo un suave batir de alas.

Al menos hay otro de esos bichos volando alrededor de la Mano. Le dice a Irina.

La muchacha le mira, parece tomar una determinación. Sale de la protección de las chimeneas y llega hasta el borde del tejado.


¡¿Adónde vas?! Grita Dragón.

Mi hermano pequeño está en el interior de esa Torre, Dragón. Dice Irina. Y voy a salvarlo. ¿Vienes o qué?
Dragón se queda atónito al ver a la chica saltar desde el tejado.



Cuervo trata de mantener la concentración, pero empieza a notar que se le va la cabeza. Debe ocuparse de Brendan y del veneno que le está empezando a afectar. El Kraan puede esperar.

¡Vamos señor del Kai! Grita Furia alzando sus espadas en alto. ¡¿A qué esperas?!

A nada. Susurra Cuervo avanzando. Vas a pagar lo que le hiciste a Gato.

¿Qué? Replica Brendan, confuso. Yo no... Pero el Señor del Kai ya se le echa encima.

Furia cruza sus espadas cortas para detener el golpe que Cuervo le lanza, pero la potencia que le imprime el Señor del Kai es tal que Inquisidora le arranca de las manos ambas espadas.
Sin darle tiempo a reaccionar, Cuervo le atiza un codazo en plena cara al guardia rojo, rompiéndole la nariz, que empieza a chorrear sangre, y encadena con un golpe con el canto del escudo en el estómago de su oponente, que le hace doblarse hacia delante.
Finalmente, Cuervo Vigía alza a Inquisidora, y la descarga en un golpe con su lado romo que impacta en la nuca de su enemigo.

Inconsciente y derrotado, sir Brendan Furia se derrumba sobre el suelo.

DRÁGALIN

Mensaje por DRÁGALIN » 13-Mar-2006, 20:33

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Lugar: La Mano


Un espasmo hace caer de rodillas a Cuervo Vigía, que lucha por no perder la conciencia mientras su cuerpo se paraliza poco a poco, comenzando con las extremidades.
Reuniendo toda la fuerza que le queda, el Señor del kai se concentra en combatir el veneno que consume su cuerpo... ¿lo conseguirá?





Asomándose por el tejado, Dragón ve a Irina en la fachada, apoyada en un pequeño saliente con la punta de los pies, manteniendo el equilibrio frente a una caida de muchos metros.
La muchacha mira hacia arriba, hacia el Señor del Kai.


Yo era el Fantasma, ¿recuerdas? Le dice guiñándole un ojo. Sígueme.

Dicho esto, Irina desciende a saltos, apoyándose en varios salientes casi imperceptibles, hasta que llega al suelo.

Decidido a no quedar mal, Dragón salta desde el tejado siguiendo la ruta que le ha marcado la joven, y casi con la misma ligereza llega a su lado.


Muy bien. Le felicita Irina. Y ahora, acabemos con esto.




Brandon Furia todavía está buscando su fusil entre los pedazos de sus hombres cuando un Kraan, lanzando un rugido que lo hace estremecer se aferra con sus garras a las almenas de lo alto de la Torre.
El cuello de la bestia alada se agita como una serpiente y sus fauces se cierran en torno al torso de otro de los arcabuceros que aulla de manera desgarradora.

Apretando los dientes, Furia desenfunda dos pistolas y dispara.





Jadeando de esfuerzo y sudando a chorros, Cuervo usa sus poderes curativos contra el veneno que le paraliza y que amenaza con detener su corazón.
Poco a poco, su respiración se tranquiliza, los latidos de su corazón se hacen normales y un agradable calor sustituye a los sudores fríos.
El Señor del Kai abre los ojos y, poco a poco, se pone de nuevo en pie. Aunque se encuentra cansado, todavía le quedan fuerzas para luchar, piensa mientras vuelve a empuñar a Inquisidora.

DRÁGALIN

Mensaje por DRÁGALIN » 15-Mar-2006, 21:02

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Horario: Noche
Lugar: La Mano / Entrada principal


¡Ah de la Fortaleza! ¡Abrid de una maldita vez! Grita una voz desde el exterior.

Los pocos caballeros que han quedado guardando la entrada de La Mano suspiran aliviados al ver al grupo de caballeros montando sus caballos de guerra y situados en formación ante el acceso de la fortaleza.

¡Por fin! Suspira el sargento de guardia. Han llegado refuerzos, ya era hora. Se vuelve hacia sus hombres y grita. ¡¡Abrid las puertas!! ¡¡Bajad el puente levadizo!! ¡¡Levantad el rastrillo metálico!!

Abajo, los caballeros inician un trabajo frenético para abrir el acceso, y poco a poco, la entrada queda abierta, pudiendo el grupo de caballeros montados acceder al primer patio de La Mano, pasando sobre el puente levadizo.

Les esperábamos. Anuncia el sargento, dirigiéndose nerviosamente al líder de los caballeros. Estamos en una situación delicada, ya que los Señores del Kai han conseguido liberar a los guardias de La Mano, que ahora se están enfrentando a nuestras fuerzas. ¡Necesitamos su ayuda!

Que casualidad. Dice el líder de los caballeros... el capitán Duvall, con una amplia sonrisa. A nosotros también nos han liberado los Señores del Kai.

Pero... pero... tartamudea el sargento, con los ojos como platos.

Duvall desenvaina su espada y apunta al sargento. ¡Callate! Alimañas como tú deshonran el buen nombre de los Caballeros. ¡Rendíos o morid!
El sargento y sus hombres alzan sus manos en señal de rendición, y Duvall asiente satisfecho.

¡Muy bien! Dice dando órdenes desde su montura. ¡Desarmadlos y atadlos! ¡Que unos hombres se ocupen de ellos y de mantener vigilada la entrada!
¡El resto! Ruge. ¡Seguidme! Me temo que los Señores del Kai precisan nuestra ayuda!

¡Por el Rey! ¡Por Ruanon! ¡Por el Kai!

DRÁGALIN

Mensaje por DRÁGALIN » 17-Mar-2006, 2:00

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Lugar: La Mano


¡Entorno a mí! Grita Gavilán Temerario alzando a Cortavientos para reunir a los guardias.
¡Todos entorno a mí!
De esta manera, los apenas quince guardias que quedan en pie se colocan en formación ante el Señor del Kai, dispuestos a luchar hasta el final si hace falta. Gavilán no duda de ellos, y de que su coraje no fallará a pesar de que la mayoría de sus compañeros (cincuenta eran al principio) han muerto en la lucha.

Gavilán no puede evitar una sonrisa al reconocer entre ellos al Tresmond de Lof y a Will. El bardo durenés camina con una fuerte cojera y tiene una fea brecha en la cabeza, pero tanto él como el chaval que le ayuda a caminar le miran esperanzados.

Al otro lado del patio, ante la Torre, los caballeros de Ruanon aguardan en formación. Siguen superando en número a los guardias, eso sin contar con que tienen mejores armas y armaduras y que son mejores guerreros en combate.
Pero la atención de ambos grupos no se centra en sus oponentes, sino en los Kraans. Es difícil apartar la mirada de esas criaturas de pesadilla. Una de ellas se ha posado en lo alto de la Torre del Barón mientras que la otra pelea contra sir Tydon Anskar, que al lado de la bestia parece pequeño a pesar de su envergadura.


¡Gavilán!
El Señor del Kai siente renacer la esperanza al oir su nombre y reconocer la voz. Se vuelve para ver como a su grupo de guerreros se unen Dragón Carmesí e Irina Vanalund, que llegan corriendo desde atrás. Ambos parecen encontrarse bien, y los guardias estallan en gritos de júbilo al ver a la hija del Barón en persona y combatiendo como ellos.

Pero eso no es todo, Will llama la atención de los Señores del Kai y los guardias se apartan para que puedan ver cómo se aproxima Cuervo Vigía, con el rostro pálido pero con una sonrisa de oreja a oreja. Ayuda a caminar a una esbelta figura vestida con finas sedas de alegres colores, y un velo ocultando un rostro perlado por el sudor.

No puede ser. Dice Tresmond asombrado. Le dispararon un tiro a bocajarro...

Elessa se atusa las sedas, indiferente. Son sedas vassagonias. Responde. Son muy resistentes...

Vosotros sonreis ante el comentario de la mujer, pero enseguida volvéis a concentraros en la batalla, no sin antes pensar en aquellos que no han podido llegar hasta aquí: Vuestro hermano Gato Alado, Lucius y Weyland Thorne... y todos los guardias, caballeros y ciudadanos que luchan aquí en La Mano, o en la ciudad, para que lo que es correcto y justo y bueno pueda existir en esta, la Baronía de Ruanon y en todo Sommerlund.

DRÁGALIN

Mensaje por DRÁGALIN » 17-Mar-2006, 2:01

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Horario: Noche
Lugar: La Mano


En el patio, sir Tydon Anskar agita su hacha en círculos para evitar que el Kraan se acerque demasiado mientras gira en torno a la criatura. Lanza un tajo con fuerza que destroza su ala derecha e intenta ganarle la espalda.

Pero comete el error de olvidarse de la cola de la criatura.

Ésta le golpea con fuerza en las piernas, pero aunque no le hace caer, le desequilibra por un instante, haciendo que no pueda evitar el siguiente ataque del Kraan.
La enorme mandíbula se cierra sobre el torso del verdugo de Ruanon, aplastandole a él y a su armadura. Los enormes dientes amarillentos abren hileras de agujeros en las placas metálicas, de los que mana sangre como en un surtidor.
Pero aun así, Tydon Anskar no cae.
Se mantiene quieto, con las piernas separadas, como si nada. Entonces, casi con lentitud, levanta su hacha mandoble por encima de su cabeza, la mantiene en alto durante un instante... y después la descarga con todas sus fuerzas, decapitando al Kraan.

La cabeza se desprende y cae al suelo, junto al hacha del verdugo, que levanta la vista hacia el cielo mientras su cuerpo chorrea sangre...

Y después cae al suelo, muerto.

DRÁGALIN

Mensaje por DRÁGALIN » 17-Mar-2006, 2:03

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¡Los caballeros! Os advierte Irina señalando hacia delante.
Frente a la Torre, parece que los caballeros retroceden. De pronto lo entendéis. ¡Pretenden refugiarse dentro de la Torre del Barón! Si hacen eso y después bajan el rastrillo metálico no habrá forma de entrar en la Torre. ¡Hay que impedirlo!


¡¡A la cargaaaaa!! Gritáis mientras os lanzáis a la carrera, seguidos un instante después por todos los demás, que unen sus voces a las vuestras en un tremendo rugido.
Los pocos que quedáis corréis como nunca en vuestra vida, olvidando de momento el cansancio y el dolor, y concentrándoos en evitar que vuestros enemigos tengan tiempo de ponerse a salvo en el interior de la Torre.

Estáis a medio camino cuando comenzais a entender que estáis demasiado lejos y no vais a llegar a tiempo...

DRÁGALIN

Mensaje por DRÁGALIN » 17-Mar-2006, 2:04

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En lo alto de la Torre, el arcabucero que queda dispara su rifle, abriendo en el cuerpo escamoso del Kraan un agujero del que brota un torrente de sangre negra. La alimaña ruge de dolor y agita una de sus alas, que golpean al hombre y lo mandan aullando fuera de las almenas, al patio, muchos metros más abajo.

Brandon Furia, que se ha quedado sólo, tira sus pistolas recargadas y desenfunda el segundo par que lleva al cinturón, mientras el Kraan herido lanza sus fauces contra el capitán de arcabuceros que, en el último segundo, rueda a un lado evitando el mortal ataque y se levanta, descargando ambas pistolas contra la cabeza de la bestia.

Cuando su cráneo explota, el Kraan se agita en un violento espasmo, abriendo sus correosas alas en toda su extensión... para después caer hacia atrás, por el borde de la Torre...

DRÁGALIN

Mensaje por DRÁGALIN » 17-Mar-2006, 2:05

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El contingente de los caballeros de Ruanon llegan hasta la gran entrada de la Torre del Barón y se disponen a entrar en ella...

... cuando el Kraan derribado en lo alto de la Torre se estrella directamente sobre ellos...

Poco a poco deteneís vuestra carrera, junto a los vuestros, casi sin poder creer lo que acabáis de presenciar.
El cuerpo del Kraan se extiende ante la entrada, y bajo él, se encuentran aplastados la mayoría de los caballeros de Ruanon.
Los caballeros ilesos o heridos no tardan en arrojar sus armas al suelo y alzar las manos en señal de rendición.

Os miráis entre vosotros, comprendiendo de pronto que la batalla de La Mano ha terminado.

Y habéis ganado.

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Mensaje por JDKaos » 17-Mar-2006, 22:13

Mi corazon rebosa de gozo, ¡Irina y Elessa estan vivas!

Ademas el combate mas kaotico y desorganizado de mi vida, que seguramente entrara en los anales de la historia del kai como lo que NO hay que hacer en una situacion de emergencia, a acabado bien para nosotros...

Sin embargo una sombra se alza ante tanta felicidad, esos kraan no han aparecido de la nada, al menos un Furia esta vivo, y el otro incosciente, y aun no hemos rescatado el baron...

Y sin embargo una sospecha me acusa, no se porque mi instinto me grita que no me fie de las aparencias...

Y por si fuera poco ¡Aun falta un conspirador!
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DRÁGALIN

Mensaje por DRÁGALIN » 22-Mar-2006, 1:52

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Los guardias empiezan a tomar prisioneros a los pocos caballeros de Ruanon que quedan de la defensa de la Torre del Barón. Cuervo Vigía insiste especialmente en mantener atado y desarmado al peligroso Brendan Furia, que todavía yace inconsciente en el suelo del patio, antes de ser llevado a una celda de seguridad y ser encadenado allí.

Dejáis a los guardias que se ocupen de todo mientras entráis por fin en el interior de la Torre, atravesando el puente levadizo y flanqueados por Elessa e Irina.

DRÁGALIN

Mensaje por DRÁGALIN » 22-Mar-2006, 1:54

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Mierda... masculla Brandon Furia al mirar desde las almenas y ver lo que ha ocurrido. El capitán del cuerpo de arcabuceros sabe que ha de reaccionar deprisa o todo estará perdido, por lo que desenfunda su último par de pistolas y se dispone a bajar a las habitaciones donde el rey Ragnar I está confinado.

Pero subiendo por las escaleras que llegan hasta lo alto de la Torre se encuentra con alguien.


¡¿Tú?! Exclama Brandon estupefacto, sin creer lo que ve, para despues apuntar a la figura con sus pistolas... demasiado tarde, porque la espada de su oponente silba al cortar el aire... y cercenarle ambas manos.
Brandon aulla de dolor, aunque por poco tiempo, ya que el nuevo tajo que recibe le corta la garganta en una cascada de sangre roja.

La figura pasa por encima del cadáver del capitán de arcabuceros y llega a lo alto de la Torre. Allí se lleva a los labios un pequeño silbato de forma extraña, que apenas hace ruido al sonar.
Y al momento, unas alas correosas y negras aparecen sobre la cima de la Torre. Otro Kraan comienza a descender en circulos.

DRÁGALIN

Mensaje por DRÁGALIN » 22-Mar-2006, 1:55

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En el patio, los apenas quince guardias supervivientes se ocupan de los prisioneros cuando ven entrar a un grupo de caballeros montados por uno de los accesos.
Por un momento, creen que tendrán que luchar de nuevo cuando Tresmond y Will reconocen al capitán Duvall al frente de los recién llegados y estallan en gritos de júbilo.

Ambos grupos se reunen en mitad del patio para felicitarse por la victoria entre risas y vítores, por lo que nadie ve al Kraan posarse en las almenas de la Torre.

DRÁGALIN

Mensaje por DRÁGALIN » 22-Mar-2006, 2:00

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Vuestro camino os lleva escaleras arriba, hasta la enorme Sala de Audiencias de la Torre, donde una vez os enfrentásteis con un Helghast. La atravesáis sin problema para dirigiros a los pisos superiores, hacia las habitaciones privadas del Barón y su guardia. Nadie os sale al paso, parece que ningún caballero de Ruanon queda ya aquí.

Una vez arriba, comprobáis que las habitaciones privadas de las plantas superiores están desiertas excepto dos dormitorios que han sido bloqueados desde el exterior. Sin perder tiempo os dividís en dos grupos para entrar a la vez en ambas estancias, preparados para cualquier última jugarreta que os hayan podido preparar.

La puerta se abre violentamente al entrar Cuervo Vigía, Dragón Carmesí y Elessa en el dormitorio iluminado con velas.
La estancia parece vacía, pero enseguida descubrís que no es así. Un cuerpo yace caido en el suelo sobre una alfombra. Se trata de un hombre fornido de cabello rubio corto vestido con las ropas que no dejan lugar a dudas sobre su rango.
Ragnar I, de la dinastía de Ulnar, Rey de Sommerlund.
Junto a su cabeza, hay un charco de sangre.







Gavilán Temerario e Irina hacen su entrada en la otra sala. Dentro, sorprenden a un niño de unos diez años, Dan Vanalund, que al momento reconoce a Irina y corre hacia ella. Ambos hermanos se funden en un abrazo mientras el chico empieza a sollozar de alivio.

Con rapidez, Gavilán revisa la habitación, constatando que no hay nadie más, lo que le hace tranquilizarse y sonreir al ver el reencuentro de los hijos del Barón... hasta que ve algo sobre una butaca.
Se trata de un pesado libro. Su título le resulta familiar, Linajes e historia de las Grandes Casas de Sommerlund, con muchas descripciones de nobles caballeros, damas y sus descendientes.

Gavilán no puede creerlo. Se trata del original de la copia que encontraron en el refugio del Maestro Lobo Gris, en el Bosque de Espinas, aquél antiguo libro de linajes del que faltaban las páginas que hacían referencia a la familia Vanalund, el mismo libro que trataron de buscar en la Biblioteca de La Mano cuando se enfrentaron al Maestro Dragair, el Mago de Torán que organizó la Conspiración de Ruanon...

Y ese libro está ante él. Sin poder evitarlo lo coge, lo abre y busca el linaje Vanalund. ¡Está incluido! ¡Aquí las páginas no están arrancadas!
Sin sabe bien que buscar, Gavilán comienza a leer.







Cuervo y Dragón se arrodillan junto a su Rey mientras Elessa vigila.
Para el enorme alivio de ambos Señores del Kai, Ragnar está vivo. La sangre proviene de una brecha en la cabeza, alguien le ha golpeado.
Los poderes curativos del Kai hacen que el Rey abra los ojos lentamente y vuelva a la consciencia. Al ver a los dos junto a él, suspira de alivio.


¡Señores del Kai! ¿Estoy soñando?

No majestad. Responde Cuervo mientras le ayuda a incorporarse. Estamos aquí para liberarle.
Majestad. Interviene Dragón, preocupado. ¿Quién le ha herido?

El Rey se lleva una mano a la cabeza, todavía confuso. No lo sé... era... el Barón Derek Vanalund... aunque... no parecía él...

Cuervo y Dragón se miran entre sí, alarmados. De pronto, el Rey parece caer en la cuenta de algo.

¿Dónde está Diana? Pregunta inquieto. ¿Dónde está mi hija?






En el dormitorio contiguo Irina continúa abrazando a su hermano pequeño, feliz de haberlo encontrado sano y salvo, cuando se fija en Gavilán.

El Señor del Kai sostiene un pesado libro abierto en sus manos y mira fijamente, con los ojos inyectados en sangre una página en concreto. Su rostro está pálido como la leche y perlado de sudor frío.
Y de pronto, el libro se le cae de las manos al suelo.

DRÁGALIN

Mensaje por DRÁGALIN » 23-Mar-2006, 1:43

Todos los Personajes Jugadores
Horario: A punto de amanecer
Lugar: La Mano / Torre del Barón


Ni rastro. En la Torre no están ni el Barón Derek Vanalund ni la Princesa Diana, hija del Rey Ragnar I.

Se la ha llevado él. Murmura el monarca, todavía aturdido por el golpe recibido.

Sí, él. ¿Pero quién es él? Recordáis lo que os dijo Irina sobre lo de que el Barón era un impostor, que no era su padre. Es exactamente lo mismo que os acaba de decir vuestro rey.


Los ojos de Ragnar I están inundados por el dolor ante la pérdida de su hija. Hay algo más – dice – El que se hacía pasar por Derek Vanalund me dijo que quería parlamentar con los Señores del Kai, a solas. El encuentro tendría que tener lugar hoy, a la puesta de Sol, en las viejas ruinas de la ciudad de Maaken.

Calculáis mentalmente que para llegar a esa cita a tiempo desde la ciudad de Ruanon, deberíais salir ahora mismo a caballo y al galope, en dirección sur sin deteneros un instante, cabalgando durante todo el día. Es la única manera de estar en ese lugar a la hora fijada.
¿Pero realmente vais a hacer eso? ¿Sin saber si vais derechos a una trampa? ¿Sin ni siquiera saber a quién os enfrentáis?


Yo podría aclarar algo – dice Gavilán, que se acerca con un libro abierto en los brazos – Deberiáis leer esto.

Se trata del libro de linajes que tanto buscásteis. Está abierto por las páginas del linaje Vanalund, que aquí están intactas. Sintiendo un oscuro presentimiento, comenzáis a leer.
En el libro, se habla de los Vanalund desde sus inicios, pero Gavilán os señala unos parráfos determinados, los últimos escritos, correspondientes al último Barón.

Al parecer, la anterior Baronesa (la madre del Barón Derek) tuvo muchos problemas durante su embarazo, tantos que estuvo muy enferma y a punto de morir. Al final, casi sin esperanza ya, rezó con fervor a Kai, pidiendo salud. Y el milagró ocurrió. Se recuperó y dio a luz perfectamente.

Dio a luz a gemelos. A uno le llamaron Derek. Al otro Alexander.

En agradecimiento a Kai por haberla sanado, la Baronesa hizo una valiosa ofrenda al dios Kai... uno de sus hijos.

Y así, mientras Derek se convertiría en el Heredero de Ruanon y llegaría a ser Barón, Alexander fue entregado al Monasterio, a la sagrada Orden para ser educado en sus enseñanzas y convertirse... en un gran Maestro del Kai...

DRÁGALIN

Mensaje por DRÁGALIN » 24-Mar-2006, 1:40

Todos los Personajes Jugadores
Horario: Está amaneciendo
Lugar: La Mano / Torre del Barón


Guardáis un tenso silencio mientras reflexionais sobre lo que habeis descubierto.

El Barón no es el Barón. Os lo dijo Irina. Lo acaba de confirmar vuestro Rey.

Si el Barón es un impostor y nadie se ha dado cuenta, es que ha sido sustituido por alguien físicamente identico... como su hermano gemelo, Alexander.
Ese hermano a su vez es un Señor del Kai, y uno muy poderoso para poder haber organizado todo esto.
Capaz de usar sus disciplinas para hacerse pasar perfectamente por su hermano Derek, para escudar sus intenciones ante vuestro Sexto Sentido, para ser capaz de controlar Kraans con su disciplina de Empatía Animal.
Todo esto sólo posible si domina las disciplinas del Magnakai.
Y por último, alguien que conozca Ruanon como la palma de su mano.

Sólo hay un candidato posible, pero tan sólo el pensarlo os horroriza.
Lobo Gris.

En vuestra mente evocáis la imagen del Barón Derek Vanalund y la del Maestro del Kai Lobo Gris.
A primera vista muy diferentes, uno elegantemente vestido, pulcramente afeitado, el cabello largo peinado hacia atrás. El otro más parecido a una bestia que a un hombre, con barba y greñas desaliñadas, sucio y con un parche en un ojo.
Pero poco a poco empezáis a ver las similitudes: La misma edad, la misma poderosa complexión, el mismo color de ojos...
Sin duda al Maestro no le debió costar mucho modificar su aspecto, sus gestos, modales y tono de voz para que nadie notase que él era Alexander, el hermano gemelo del Barón.

En ese momento caeis en la cuenta que el cadáver que examinásteis al llegar por primera vez a Ruanon no fue el de Lobo Gris, ¡sino el del Barón Derek!
Lobo Gris tuvo que aparentar su muerte para suplantar a su hermano.

La magnitud de la traición del Maestro no tiene límites. Sin duda, él era quien estaba detrás de los conspiradores de Ruanon, quizás incluso sin que ellos lo supiesen. Era la sombra detrás del Maestro Dragair, de Sir Jester Crow, del Hermano Luanus y de Lady Ekaterina Tiddar.

Y ahora, aunque su plan para la independencia de Ruanon se haya ido al traste, tiene en su poder a un valioso rehén, Diana, la hija del Rey Ragnar I de Sommerlund.

Una rápida investigación confirma vuestros peores temores. Un tercer Kraan apareció sobre la Torre cuando entrásteis, para después salir volando en dirección sur. Sin duda en él iban Lobo Gris y la princesa Diana.
Os lleva mucha ventaja.
Decididos a no perder tiempo, descendeis de nuevo al Patio, dispuestos a emprender viaje.

DRÁGALIN

Mensaje por DRÁGALIN » 26-Mar-2006, 12:32

Todos los Personajes Jugadores
Horario: Mañana
Lugar: La Mano


La Mano ha vuelto a la calma. Los guardias y los caballeros leales del capitán Duvall la han asegurado. Fuera, en la ciudad de Ruanon la situación también se está normalizando. Una vez que se ha sabido que la fortaleza ha sido tomada por vosotros y los conspiradores han caído, los altos mandos de los caballeros que apoyaban a sir Jester Crow han huido, y los caballeros que quedan en el Acuartelamiento están empezando a jurar su lealtad a un nuevo Comandante. El capitán Duvall.

Mientras os equipan para el viaje al sur Duvall habla con vosotros.
Ojalá Lucius estuviera vivo. Os confía apesumbrado. El honor de dirigir y reconstruir la orden de los caballeros en Ruanon debería haber sido suyo.
Tratais de animar al veterano caballero, diciéndole que Lucius estaría orgulloso de que fuera él quien levantara de nuevo la orden, pero no podeis evitar sentir amargura en vuestro interior. Muchas buenas personas han muerto, demasiadas.
Y parece que esto todavía no ha acabado.


Tenemos una sorpresa para vosotros. Anuncia Duvall mientras unos caballeros os acercan vuestros caballos originales, los mismos con los que llegásteis a Ruanon.
Los chicos de Will los encontraron en el establo de la posada donde los dejásteis.
Toranés, Vuelve y Furia dan relinchos de alegría al reconoceros y vosotros admitís que no podría haber mejores monturas para llevaros en el viaje que vais a emprender.

Una vez montados, y mientras en el horizonte el sol ya ha salido, dais las últimas instrucciones: Que se ocupen de mantener bien custodiado a Brendan Furia; que se proceda a la detención de la gran maestre del gremio de Comerciantes, Lady Ekaterina Tiddar; y sobre todo, que se envíen cuervos mensajeros a Holmgard y al Monasterio del Kai explicando todo lo sucedido en los últimos días y solicitando ayuda inmediata.

A punto de poneros en camino, os despedís sin palabras de los amigos que os esperan en la entrada de La Mano.
El Comandante Duvall, el Mayordomo Roanan, Tresmond de Lof, Will, Elessa, Irina y su hermano pequeño, Dan.
Todos saben a lo que os vais a enfrentaros, y también que debéis hacerlo sólos.

Por último vuestra mirada se cruza con la de vuestro Rey. Ragnar I de Sommerlund sólo os pide una cosa con su voz profunda.


Señores del Kai, por favor, devolvedme a mi hija.

Así lo prometéis antes de espolear vuestras monturas y salir galopando hacia vuestro destino.

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