BRUJERÍA: Aventureros

Si te atreves a ponerte en la piel de un Señor del Kai, si te crees capaz de desafiar a los Señores de la Oscuridad, o si deseas simplemete pasar un buen rato, entra y asume el riesgo... pero quedas advertido...
Magnakai

Mensaje por Magnakai » 17-Jun-2005, 0:28

Baklands escribió:Encima estoy inmerso en la vorágine de la adquisición de vivienda (que ya me va tocando), así que paciencia y una caña, que todo llegará.
Buff, pues te deseo suerte y que no te deprimas en la búsqueda :smt002 .
Lindelion, otra vez, gracias :smt006.

Lindelion

Mensaje por Lindelion » 17-Jun-2005, 9:38

Baklands escribió:Voooy, voooy. Lo siento, pero con el mamotreto de reglas e historia del Viejo Mundo que ha sumisntrado Lindelion tengo para rato.
Jejeje :smt003 El examen será de 30 preguntas tipo test, de tres alternativas de las cuales sólo una es correcta, dos fallos anulan una respuesta correcta. :smt003

En serio, que por ahora os lo podéis tomar con calma, que faltan 3 semanas. Mientras tanto podéis preguntar cualquier duda que os surja (pero este fin de semana no creo que pueda conectarme).
Baklands escribió:Ya lo tengo imprimido, y estoy esperando al fin de semana para leerlo todo con calma y hacer la hoja de personaje. En cuanto a la historia del personaje, tendré que llermelo todo bien y a ver qué se me ocurre. De momento adelanto que voy a ser guerrero (para compensar las ansias de ser brujos de mis compañeros de aventuras), así que tengo que ver bien las habilidades de combate y el reparto de puntos, habilidades y demás.


Pues ya sabes que si no entiendes algo, aquí toy yo.
Baklands escribió:Encima estoy inmerso en la vorágine de la adquisición de vivienda (que ya me va tocando), así que paciencia y una caña, que todo llegará.
Suerte :smt002

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Mensaje por phillix » 22-Jun-2005, 18:02

¿Cual es la diferencia entre jugador y reserva?
Me interesaría jugar porque nunca he jugado un Rol, pero no se si todavía haya lugar disponible y también me gustaría saber con qué frecuencia necesitaré postear.
A lo mejor si me animo, aunque me da algo de pena porque creo que voy a preguntar muchas cosas.
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Lindelion

Mensaje por Lindelion » 22-Jun-2005, 19:14

phillix escribió:¿Cual es la diferencia entre jugador y reserva?
Lo de jugador y reserva sólo se aplica en las partidas por foro. los jugadores son los que van a jugar en la partida, mientras que los reservas son gente interesada en la partida pero que no han llegado a tiempo, y sólo pueden entrar si muere el personaje de algún jugador.
En este caso, JDKaos y Parsion se han apuntado directamente a la reserva porque ellos ya están jugando en la otra partida y quieren dejar sitio a los que, como tú, aún no están apuntados a ninguna partida.
phillix escribió:Me interesaría jugar porque nunca he jugado un Rol, pero no se si todavía haya lugar disponible y también me gustaría saber con qué frecuencia necesitaré postear.
Aún hay una plaza disponible si te interesa. El ritmo de posteo lo podemos decidir entre todos, aunque lo ideal es 1 post cada dos días como mínimo, para que la partida no decaiga.
phillix escribió:A lo mejor si me animo, aunque me da algo de pena porque creo que voy a preguntar muchas cosas.
No te preocupes por eso. La gente de este foro lo tiene más fácil que la mayoría porque han leído librojuegos, y el rol se parece mucho a eso. Imagínate que tienes una aventura por delante, y sigues unas reglas determinadas (igual que en los LJ, aunque aquí las reglas son más complejas), pero no te ves limitado a las opciones que te da el texto, sino que puedes hacer absolutamente lo que quieras.

Si quieres participar, lee el topic del sistema de juego, sobre todo los posts donde se indica cómo hacer un personaje. Haces la ficha y me la envías, preguntándome todo lo que necesites saber, y luego creas un trasfondo para el personaje, es decir, te inventas una breve biografía suya, que resuma quién es, sus rasgos más llamativos y el porqué de su comportamiento, metas e ilusiones...

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Mensaje por phillix » 22-Jun-2005, 21:05

Bueno, pues apúntame, total que hechando a perder se aprende. Voy a imprimir y leer todas las instrucciones y te mando mi bio.

¿habías dicho que es más facil como brujo?
¿Los demas jugadores serán amigos o enemigos o ninguno o depende?
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Lindelion

Mensaje por Lindelion » 22-Jun-2005, 21:25

phillix escribió:Bueno, pues apúntame, total que hechando a perder se aprende. Voy a imprimir y leer todas las instrucciones y te mando mi bio.

¿habías dicho que es más facil como brujo?
¿Los demas jugadores serán amigos o enemigos o ninguno o depende?
Ya estás apuntado.

Esmás fácil como brujo porque como guerrero tienes que sumergirte en las reglas de combate para saber cuándo usar mejor las maniobras de combate. Pero Baklands tampoco ha jugado antes al rol y lo ha cogid... quiero decir, ha optado por el guerrero. :smt003

Todos los jugadores, en un principio, vais juntos y tenéis la misma misión, aunque siempre puede haber quien se pase al lado oscuro (no es lo habitual), o quien tenga un terrible secreto que no le interesa que sepan los demás aventureros...

Magnakai

Mensaje por Magnakai » 23-Jun-2005, 0:39

Bueno, phillix, bienvenido a la aventura. Vas a dar ese toque exótico a la aventura y tú tranqui, que esta partida no es de AD&D ni de Vampiro, así que tranqui por ser novato, seguro que así lo disfrutas más (en AD&D te suelen levantar los tesoros y armas más operativas y en Vampiro a mi la primera vez que jugué otro jugador se bebió toda mi sangre, absorvió mis atributos y me echó de la partida, directamente´. Todo para subirse una cruz en no se qué habilidad). Pero tranqui que aquí no somos así (salvo quizás Vonotar :smt003 )

Magnakai

Mensaje por Magnakai » 23-Jun-2005, 0:49

Historial de Siladrem Sinval, personaje de Magnakai en la partida de Brujería dirgida por Lindelion (sin título por el momento)

Siladrem Sinval nació en el seno de una familia campesina oriunda de Brice. Su madre, Ariadna Sinval, procedía de familia humilde y, ante la imposibilidad de abandonar por razón de su nacimiento semejante clase, optó por aceptar la oferta de casamiento de un comerciante marítimo venido a menos del que no estaba enamorada creyendo poder mejorar su estatus social de esta manera. Sin embargo, las crecientes deudas y la pésima gestión de las mercancías de las que hacía gala Ortius Kultagn dieron con sus huesos en la cárcel de la Fortaleza Prohibida.
Para paliar las deudas contraídas por su marido, Ariadna se vio obligada a embarcar como esclava obligada por su señor junto a Siladrem rumbo a Quill para trabajar en las minas de diamante. Allí Siladrem desarrolló su forma física y adquirió fuerza, pero también acrecentó su carácter independiente y fuerte determinación, así como un odio repulsivo hacia las formas de autoridad intransigentes y el dominio de la fuerza sobre el débil. Las duras jornadas de trabajo a las que se veía sometido junto a su madre le hicieron odiar todo lo relacionado con Brice y con las estructuras militares imperantes.
Un día, un joven noble visitante de las minas se encaprichó de Ariadna (pues era realmente bella y por eso heredó Siladrem su encandilador aspecto) y trató de abusar de ella cuando en las cercanías sólo se encontraban Siladrem y un anciano con el que habían trabado amistad al cuidarle en sus achaques.
Llevado por la rabia, Siladrem descargó su pico sobre la espalda del joven y acabó con su vida. Sabía que las consecuencias de semejante acto serían la muerte inmisericorde en cuanto se conociese lo ocurrido, pues aquel joven resultó ser el único hijo varón del gobernador de Quill.
Su madre, desquiciada y nerviosa trataba sin conseguirlo de romper los eslabones de los grilletes de su hijo y así facilitar su huida. Entonces, un sonido vertiginoso y un rayo refulgente golpearon la cadena y la rompieron en dos pedazos. El rayo había partido de las manos del anciano, quien se presentó como Faur Gulag, un brujo analandés del Culto de la Luna Creciente, quien estaba infiltrado en las minas para tratar de obtener información del gobierno de Quill y retrasar en la medida de lo posible las incursiones que periódivamente llevaban sus piratas a sus tierras. Ariadna rogó al brujo que ayudase a su hijo a escapar con vida de allí. El brujo no sólo le prometió eso, sino tomarle como discípulo y enseñarle en lo posible el camino de la magia antes de que su luz se apagase definitivamente, en pago por lo bien que tanto Ariadna como su hijo se habían portado con él.
Siladrem se despidió de su madre entre sollozos y prometió llevarla siempre con ella adoptando para siempre su apellido.
El brujo y Siladrem consiguieron embarcar como polizontes en un barco rumbo a Analand. Allí, el brujo le presentó al Culto y, a pesar de que no sabía ni leer, fue aceptado como discípulo (pues Faur era un institución en la organización y últimamente escaseaban los adeptos en favor de una mayor inclinación hacia cultos maléficos), donde se inició en las artes mágicas.
Siladrem fue un alumno aplicado, pues era consciente de la suerte que tenía de cultivarse y desarrollar habilidades que le hubiesen estado vetadas de no haber salido de Quill. Además, detestaba la idea de convertirse en un fracasado como su padre.
En cuanto tuvo la oportunidad, viajó en busca de su madre, pero no encontró ninguna pista que le llevase hasta ella. En cambio, fue capaz de liberar a su padre y llevarlo con él a Analand. Fue en este período cuando aprendió el manejo de las armas, pues su padre, haciendo gala de su torpeza y falta de visión, no acababa de ver claro el futuro de su hijo entre libros. Viendo el poco interés que suscitaba en su hijo y deseoso de embarcarse en nuevas empresas, pronto emigró, estableciéndose en Kharé como comerciante en una tienda de artículos exóticos.
Hace poco, Faur, aquejado por su dilatada existencia, cayó enfermo y le desveló a Siladrem uno de sus grandes secretos: Faur no solo era uno de los más insignes miembros y cabecillas del Culto de la Luna Creciente así como un brujo temible por su experiencia, sino que confesó formar parte, además del Consejo de hechiceros de Arkleton, del círculo de Consejeros privados de la reina Ahleesia para asuntos de urgencia. Faur era el experto en temas esotéricos y debido a su estado, consideraba buscar un sustituto para semejante tarea en un futuro a medio plazo. Sospechaba de la existencia de un traidor perteneciente a la Llama Ardiente o a la Camarilla del Lobo entre las filas del Culto. Si esa persona fuese designada para sustituir a Faur las consecuencias para Analand podrían ser desastrosas, por lo que sólo se podría fiar de alguien que conociese perfectamente, alguien como Siladrem, a quien había educado y enseñado como a un hijo.
En estos momentos, Siladrem compagina sus estudios mágicos con las enseñanzas políticas de su mentor, quien poco a poco le introduce en los entresijos del mundo circundante. La manutención la obtiene gracias a las clases particulares que imparte a los hijos de las familias acaudaladas que pueden permitirse mantener un profesor exclusivo para sus retoños y a sus trabajos como ayudante del funcionariado de la capital, en calidad de discípulo de Faur .
En su mente, Siladrem sueña con poder agradecer con alguna gesta algún día a Analand la acogida que le brindó este país civilizado, librándole de la esclavitud y convirtiéndole en un brujo respetado. Sin embargo, su mayor anhelo sigue siendo encontrar a su madre.

- Descripción del personaje: Alto, moreno, bastante guapo (tengo 11 de 12, jeje) piel bronceada, ojos grises, pelo largo y suelto hasta la mitad de la espalda. Suelo vestir túnicas de una pieza hasta los pies de vivos colores, generalmente púrpuras y amarillas con bordados en relieve de figuras mitológicas o motivos matemáticos. Calzo botas cómodas y no suelo llevar ni armaduras, cascos, etc. No me gusta llevar joyas pues me recuerdan a las minas de diamantes y me parece presuntuoso.

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Mensaje por phillix » 23-Jun-2005, 2:03

Oooorale con esa biografía... yo creo que la mía sera de menos de la mitad de eso... Muy bien Magnakai (de ahoraq en adelante MK si no te molesta).

Y no, bueno que de entrada vengo en son de paz, más bien de aprendiz... Asi es que "tranqui"...
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Lindelion

Mensaje por Lindelion » 23-Jun-2005, 9:59

Gran historia. Con historias como esa, la aventura se escribe sola :smt003

Os animo a los demás a escribir historias tan elaboradas como esta, como todas sean así va a ser una gran aventura.

Magnakai

Mensaje por Magnakai » 23-Jun-2005, 22:49

Pues la he esquematizado un poquillo porque quedaba muy larga en el original (de hecho, creo que se nota que va a toda leche y hay hasta algún gazapo o palabra reiterada). De todos modos, se entiende mejor si se leen los topics de Lindelion, los de la historia, las clases y la militarización de Brice. En fin, que tengo unas ganas de emepzar ya...por cierto, phillix, no me molesta que haya pasado a ser Mortal Kombat :smt003 :smt003 :smt003 .

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Mensaje por phillix » 23-Jun-2005, 23:13

Jajaja, Mortal Kombat... eso tambien esta retro ¿no?... Quién te gustaba más ¿escorpio o ryu o quién?

Yo también me estoy preparando para empezar...

Saludos!
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Magnakai

Mensaje por Magnakai » 23-Jun-2005, 23:16

Sub-zero era mi preferido :smt027

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Mensaje por Baklands » 24-Jun-2005, 20:29

Magnakai escribió:Sub-zero era mi preferido :smt027
Aunque nos salgamos completamente del tema, Yo siempre jugaba con Sub-Zero. Eso de arrancar la cabeza y dejar la columna vertebral colgando era el puntazo más enorme que jamás he visto en un videojuego. Incluso llegué a enfrentarme una vez al lagarto ese verde, pero estaba tan nervioso por haberlo conseguido, que me fundió el muy hijoperra (en este caso hijolagarta).

Y volviendo al tema, quiero preparar mi historia este fin de semana. A ver si saco algo de tiempo y la dejo colgada aquí.
[b]Te envío a siete amigas mías, ¿vale?[/b] :smt083

Magnakai

Mensaje por Magnakai » 24-Jun-2005, 20:48

Esperamos impacientes :smt002 . A mí es el que más me gustaba de lejos, en parte por eso que comentas (mítico sin duda), por el hielo, por el traje, vamos, que cuando era pequeño me llamó mucho la atención ese personaje.

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Mensaje por Baklands » 29-Jun-2005, 1:40

Y aquí está la historia de mi (Baklands) personaje para la partida de Brujería. Espero que os guste:

¿Queréis conocer mi historia? No es una gran historia, ni siquiera es una bonita historia. Pero sí está llena de dolor y amargura.

Nací hace veinticinco años en una pequeña aldea de Analand en el seno de una familia que dedicaba su vida al cultivo de la tierra. Yo era un niño normal, me comportaba como un niño normal y mi vida era la de un niño normal. Jugaba en los ratos de ocio con los otros chicos de la aldea, atendía a las labores que mi familia que encomendaba y soñaba que algún día sería un personaje importante en la historia de mi país. Exactamente igual que el resto de los niños del lugar.

Mi infancia transcurrió con felicidad, y yo gozaba de la vida al aire libre, lejos del bullicio de la capital y las otras ciudades importantes. Además, la vida en el campo tonificaba mi cuerpo, y acentuaba su normal desarrollo, de tal manera que cuando cumplí los doce, era un muchacho bastante fuerte y ágil. Y gracias a las continuas escaramuzas con los demás chicos de la aldea y a mi rebelde carácter, pronto también descubrí que tenía un don natural para manejar palos de madera, con los cuales golpeaba a mis rivales y salía victorioso de casi todas las peleas en las que me metía. Era como si tuviera una conciencia independiente para mover mis manos con velocidad y en perfecta armonía. Mi felicidad era completa.

Pero ya os he dicho que mi historia estaba llena de dolor y amargura. Y esto se manifestó de pleno cuando mis padres decidieron que mi educación necesitaba un nuevo empujón. Ellos querían que me convirtiera en un hombre de provecho y no en un bravucón de las calles, así que el día de mi duodécimo aniversario me llevaron ante el mago local, un anciano muy afable, y le pidieron que se encargara de educar mi mente a cambio de una pequeña parte de la cosecha anual. Éste aceptó de buen grado, y comenzó a enseñarme lo más básico. A leer y escribir, cometido que no resultó nada fácil, pues he de reconocer que nunca he sido un estudiante muy aplicado ni dotado. Aún así, conseguí dominar el analandés, y hubiera aprendido mucho más si la fatalidad no se hubiera cruzado en mi camino.

Una mañana, mientras esperaba que el mago acabara con unos asuntos que tenía pendientes, me dediqué a curiosear por las estanterías repletas de artefactos extraños, libros escritos con signos extraños y enigmáticos frascos de pociones. Éstos últimos llamaron poderosamente mi atención, en especial uno con una etiqueta que ponía “poción de belleza” situado en uno de los estantes superiores. El destino no está carente de ironía, pues aquello fue el comienzo de mi perdición. En mi afán por seducir a una de las muchachas más bellas de la aldea, alargué la mano para tomar prestado aquella poción, y al no alcanzarla decidí impulsarme con la otra mano utilizando la estantería como apoyo.
La estantería se vino abajo, y sobre mí cayeron multitud de frascos, que estallaron en pedazos al impactar contra mi cuerpo. Y aquello, aunque grave, no lo hubiera sido tanto si no fuera porque la mala fortuna quiso que uno de los frascos se rompiera sobre mi cabeza, liberando la sustancia corrosiva que contenía en su interior. Mi cara quedó inmediatamente desfigurada, y mi cabello ardió hasta las raíces, dejándome una calvicie perenne (apariencia 2). Y eso no fue todo, pues el mago, alertado por el ruido del estropicio y tras curar mis heridas y comprobar que mi desfiguración era irremediable, decidió dar por finalizada mi instrucción. En parte furioso porque le había destrozado multitud de valiosas pociones, en parte temeroso de las represalias que mis padres pudieran tomar contra él, pues yo estaba a su cargo. Este triste episodio me traumatizó de tal modo, que juré desterrar la magia de mi corazón durante el resto de mi vida.

Y mi vida cambió. Las gentes del lugar me rehuían como a un apestado, mis amigos dejaron de serlo, mi familia me reprendía constantemente por mi estupidez y mi vida se tornó un infierno. Poco a poco fui distanciándome de todo el mundo hasta que al final me quedé solo. De hecho, había creado tal muro de indiferencia con la gente que me rodeaba que ni siquiera me inmuté cuando toda mi familia murió un año después, aquejada de una extraña enfermedad que yo no desarrollé. Quizás la Providencia, arrepentida por la desgracia que me había causado al desfigurarme, decidió compensar su acción bendiciéndome con una suerte que jamás ha vuelto a serme esquiva (12 de 12).

Tras la muerte de mi familia comprendí que ya no había lugar para mí en la aldea, así que partí en busca de mi destino. Y como había desterrado la magia de mi vida, probé suerte con la senda de las armas. Jamás he estado más satisfecho con aquella decisión. Solicité el ingreso en la famosa Academia de Lucha del Bosque de Chawberry y durante un mes estuve vagando por el bosque buscando su localización, hasta que un día, mi buena fortuna (o quizás algún tipo de influencia extraña) dio con el sendero que llevaba hasta allí.

Tres largos años pasé allí entrenándome con dureza, aprendiendo diversas maniobras de combate y ejercitando mis músculos y sentidos para convertirme en un guerrero de élite. La suerte volvió a aliarse conmigo durante este tiempo, pues todos los alumnos rechazaban entrenarse conmigo debido a mi desfiguración, por lo que yo practicaba con los mismos Maestros, y esto, junto con mi innata habilidad con las manos, hizo que pronto consiguiera destacar como el mejor de los alumnos. Aprendí a luchar con las dos manos, ejercitando tanto la diestra como la siniestra, dominé casi a la perfección la espada y la daga, aunque el resto de armas tampoco se me daban mal, e incluso aprendí a utilizar la estocada como mi más letal maniobra de combate. También me ejercité duramente lanzando y esquivando objetos, y mis músculos respondían cada vez con mayor rapidez. Fueron los años más felices de mi vida.

Pero mis habilidades en el combate no era lo único que se incrementaba con el paso del tiempo. El resto de alumnos recelaba de mí, y no eran capaces de asimilar que aquel ser tan deforme y horroroso pudiera ser el favorito de los tutores de la academia de lucha. La envidia comenzó a adueñarse de sus corazones y conspiraron todos juntos para librarse de mi molesta compañía. Empezaron a acosarme, a insultarme e incluso a amenazarme, hasta que un día no pude resistir más. Mi desfiguración había hecho que levantara un muro de desprecio hacia aquellos que no sabían mirar más allá de mi deforme cara, así que cuando uno de aquellos alumnos me increpó por enésima vez llamándome “engendro del averno”, desenvainé mi espada y con un rapidísimo tajo le seccioné los tendones del antebrazo derecho. Aquel estúpido jamás volvería a empuñar una espada con la misma destreza. Mi orgullo y mi venganza estaban satisfechos, pero aquél era un acto que contravenía claramente el reglamento de la academia, pues se suponía que sólo los guerreros de noble espíritu tenían derecho a entrenarse allí. Fui sometido a juicio interno por parte de los Maestros, y a pesar de mis aptitudes, todos ellos salvo uno acordaron mi expulsión.
El único que confió en mi palabra fue el Maestro Radcliffe, pues me conocía bien, y sabía el infierno de sentimientos contradictorios que anidaban en mi interior. Había practicado con él infinidad de veces e incluso habíamos llegado a ser buenos amigos. Fue siempre mi gran valedor y un claro ejemplo a seguir para mí. La noche antes de que abandonara Chawberry, pasó a despedirse de mí y me entregó dos objetos que aún conservo. Una afilada espada y una capa provista de capucha para que pudiera ocultar mi rostro de la infinita estupidez de la gente ignorante. Jamás he vuelto a tener un amigo.
Tras abandonar la Academia Secreta sin conseguir licenciarme, las puertas de la Guardia Real se cerraban para mí, así que tuve que buscar un medio alternativo para sobrevivir utilizando mis habilidades de combate. Me convertí en un mercenario.

Al principio no fue fácil. A pesar de mis esfuerzos por ocultarme bajo la capucha, la gente aún conseguía ver mi rostro y casi nadie quería contratarme. Me dediqué a solucionar malentendidos a gente a quien no le importaba mi aspecto mientras hiciera bien mi trabajo. Ello me llevó a tratar con gente de la más baja calaña y a deambular por casi todo el territorio de Analand e incluso más allá de sus fronteras. En uno de esos viajes llegué a Kristatanti, en las colinas de Shamutanti, donde por fin di con la solución a mis problemas. Allí observé que los ciegos se pintaban los ojos de negro para que todo el mundo supiera cuál era su condición, y se me ocurrió que yo también podría ocultar mi fealdad de la misma manera. Así que tizné todo mi rostro y mi cabeza de negro, dejando sólo a la vista mis ojos azules, que brillan con fiereza bajo las sombras de mi capucha. Aunque ello no ha favorecido mi aspecto, sí que me ha ayudado en mi nueva vida, pues la gente prefiere contratar a un mercenario de aspecto fiero que a un mercenario de aspecto repugnante.

Y así han ido transcurriendo estos nueve años desde que salí de Chawberry. Poco a poco, mi estatus de mercenario ha ido subiendo paulatinamente, llegando a oídos del ejército de Analand, que ha estado utilizando mis servicios durante los dos últimos años en la defensa de las aberturas de la Gran Muralla Incompleta. Mi buen quehacer en esta labor me ha valido una discreta fama en la corte Real de la capital, que seguro me servirá en un futuro tal vez próximo.

Ah, ¿queréis saber como me llamo?

Mi nombre es Sander Hookton, y tengo el propósito de hacer de él una leyenda.
[b]Te envío a siete amigas mías, ¿vale?[/b] :smt083

Lindelion

Mensaje por Lindelion » 29-Jun-2005, 15:01

¡Bravo! :smt038

Me encanta cómo has justificado la información numérica de la hoja del personaje en su historia. ¿Y dices que nunca has jugado a rol? Pues esto es empezar con buen pie, colega, la historia es digna de escribir en una novela :smt002

Tu historia y la de Magnakai son de un gran nivel. A ver que nos ofrecen nuestros últimos participantes, Mandrake1 y Phillix. Me gustaría que me mandáseis la historia como mucho para el día 10. Voy a estar currando hasta el 15 (día que comenzamos) y no tendré mucho tiempo esos últimos días.

Magnakai

Mensaje por Magnakai » 29-Jun-2005, 15:47

Muy entretenida tu historia, Baklands, me ha gustado sobre todo cómo lo relatas. Está todo muy bien justificado y tiene trasfondo. Vaya ganas que hay de comenzar ya, a ver si en breve postean sus historias Mandrake y phillix :smt001 .

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Mensaje por phillix » 29-Jun-2005, 17:12

OOOAAAAUUUUU..... Super historia! Muy coherente, fascinante. En fin, muy bueno lo de dar los motivos de tu puntuación.

Entonces Lindelion, te mando los datos del personaje para que me envíes mis puntuaciones y luego posteo mi historia, que la verdad no esperen más que una modesta historia.
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Mensaje por phillix » 30-Jun-2005, 23:44

Ish Ksj

Nací hace ya algunos años dentro de una comunidad itinerante de comerciantes analandeses de perfumes, desde mi infancia viví rodeado de esencias y plantas ya que, algunas de las familias de la comunidad los preparábamos además de venderlos. Para este fin nos era muy útil la diferente flora y los ingredientes que recogíamos en nuestros interminables viajes de la carabana mercante, dentro y fuera de la Gran Muralla.

Por este motivo heredé algunas tradiciones familiares de cómo hacer “pócimas” sencillas de dudosa eficacia: Para el amor, para el dinero, para el trabajo y toda esa serie de temas en los que la gente gusta de gastar su dinero.

Debido a que la carabana estaba en constante movimiento, mis relaciones interpersonales se limitaban a la gente de mi comunidad de la cual en mayoría eran familiares. Estó provocó que al crecer e interesarme más por las chicas de los pueblos que visitábamos, comenzara a buscar la fórmula de un perfume infalible para conquistar a las mujeres, lo cual creo que nunca funcionó sin embargo me acercó de manera profunda al mundo de los libros. Sin saberlo, fui acumulando conocimientos básicos de nuevas clases de pócimas y mi carreta cada vez cargaba con más libros y menos perfumes.

Cuando el auge económico analandés llegó al país, decidí establecerme en la capital y abandonar la carabana, me parecía un buen momento para iniciar mi propio negocio y entre otros beneficios veía la posibilidad de encontrar una chica y poder almacenar más libros. Por supuesto que al romper la tradición familiar mi antigua comunidad no me dio su apoyo, sin embargo mis padres me vieron con benevolencia y con resignación por saber que quizá no volveríamos a vernos. Tal vez en alguna ocasión nos encontremos de nuevo.

Cuando por fin logré ubicar un lugar donde establecer mi tienda, me di cuenta que el mercado de perfumes y pócimas ya estaba muy saturado en Arkleton, así es que di mil vueltas en mi cabeza para encontrar una solución a mi decadente situación financiera. Un día la idea llegó y me convenció totalmente, mi nuevo giro comercial sería la compra y venta de libros usados.

Invertí todo lo que tenía para comprar el primer material que vendería. Durante mis primeros años en el negocio junté muchas cajas de libros y muchos ejemplares, pero un día uno de ellos me llamó la atención de sobremanera, el Libro de Encantamientos de Brujería... mismo que le compré a un niño cuyo padre hechicero acababa de morir en una batalla de cantina.

Al principio lo tomé como curiosidad y por lo mismo intenté realizar los hechizos más sencillos, que para mi sorpresa de alguna manera funcionaron. Mis conocimiento sobre plantas y los libros leídos facilitaron mucho este nuevo interés. Cada vez abría menos la tienda y me dedicaba más a aprender. Así comenzó mi conversión de librero a brujo. Mis últimas monedas las gasté con un mago de las afueras de la ciudad que por interés en mi dinero me enseño las habilidades y principios de la magia, me hizo cambiar de vestimenta y me enseño a usar la lanza por si los encantamientos se quedaban cortos. Duré con él algún tiempo, suficiente para consolidarme como brujo pero también suficiente para dejarme pobre y sin terminar la enseñanza. Al final el mago tacaño no quizo dirigirme de nuevo la palabra hasta que le mostrara más oro.

En estos últimos tiempos me he dedicado a perfeccionarme de manera autodidacta, sin embargo me sigo considerando un aprendiz. Mi tienda de libros me la embargó el fisco y vivo de algunos trabajos que en ocasiones hago para ciudadanos comunes y últimamente para un capataz de la guardia real que tiene a su cargo una pequeña zona de la ciudad. Mi mejor habilidad para enfrentar el mundo es mi facilidad para aprender, mi fuerza de voluntad y mi magia. Ah! Y además de eso, mi búsqueda de un bien mayor.
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