Sander Hookton. Frontera de Analand.
- Sander, el capitán solicita tu presencia en su tienda – dice una de los soldados del escuadrón encargado de vigilar la parte incompleta de la muralla donde se encuentra Sander en estos momentos. Hace días que el capitán lo había llamado para unirse a un grupo de mercenarios con el propósito de vigilar más allá de la frontera con Lendleland.
El capitán, un Maestro Vigía, sabía del entrenamiento de Sander en el bosque de Chawberry, y solía llamarlo para las misiones más peligrosas. Sin embargo, nunca había trabajado con los soldados, a los que al parecer les desagrada su aspecto. Algunos de ellos incluso lo llaman “Perro del Infierno”, debido a su aspecto, con esos ojos azules refulgentes bajo su capa y su rostro tiznado de negro. Sander ya se había encargado de despejar el camino hacia la frontera de Lendleland con Analand. Esperaba que la llamada del capitán fuera para zanjar el asunto por completo, con el pago por sus servicios. Pero Sander se equivocaba.
Sander entra en la gran tienda del capitán. Ya había entrado muchas otras veces, pero siempre le sorprende lo que encuentra en su interior. Parece el interior de una confortable mansión, con estanterías llenas de libros, grandes mesas de buena madera y sillas y sillones tapizados con telas del Lejano Analand. Cuando sus ojos se acostumbran a la oscuridad, Sander ve al capitán al fondo, sentado en una silla y consultando unos papeles en compañía del alférez de la compañía.
- Ah, Sander – dice cuando este se acerca -.
Siéntate, tenemos que hablar de negocios, De más negocios. Aquí tienes tus doce doblones de oro por tus servicios prestados. Pero tengo ocho más para ti. El embajador Asher ya ha llegado, pero necesita una escolta que lo guíe hasta la capital. Por lo visto fue atacado a mitad de camino mientras atravesaba las planicies de Lendleland por los jinetes nómadas de Adessios Riogax. Sólo él y uno de los mercenarios que le acompañaban han sobrevivido al ataque.
El capitán termina de escribir una nota en un pergamino, lo enrolla y derrama algo de cera de una vela que arde a su izquierda sobre él, y a continuación estampa sobre ella un sello.
- Guarda esto – le dice a Sander entregándole el pergamino -.
Aquí se ordena el pago de esos ocho doblones de oro cuando llegues al palacio de Ahleesia. Deberás entrar junto con Asher y dirigirte a uno de los funcionarios de la entrada para cobrar el dinero.
Sander toma el pergamino y se muestra de acuerdo en servir como escolta de Asher. Enseguida se ponen en marcha los preparativos, y en un abrir y cerrar de ojos el carruaje parte acompañado de un pequeño séquito de mercenarios hacia Arkleton.
Se acerca el mediodía cuando el carruaje entra por la puerta occidental de Arkleton. Sander ni siquiera ha visto a Asher, pero sí al mercenario que sobrevivió al encuentro con los jinetes nómadas de Riogax. Es un humano de piel morena, bastante serio y de pocas palabras. Llega una albarda consigo, y tiene gran cantidad de pequeñas cicatrices que surcan sus brazos, sus piernas y su cara. Sólo ha conseguido averiguar su nombre: Nethruul.
Una vez que el carruaje entra en la ciudad, el capitán encargado de vigilar la muralla designa a un grupo de soldados para abultar el séquito que acompaña a Asher, para que al menos haga su entrada en la Plaza de Arkle XV con la pompa de un a personalidad importante.
Cuando el séquito atraviesa la alfombra azul que se ha colocado en la plaza para recibir al embajador, la muchedumbre murmura al ver que el séquito de Asher está compuesto por soldados analandeses. Una vez que el carruaje llega a la altura de la puerta del palacio de la reina, se detiene y de él sale un tipo alto y corpulento, cubierto de abundante pelo y vestido con una toga, luciendo varios adornos, colgantes y anillos de oro y diamante. Lord Asher parece ser un cruce entre una raza caótica y humano, asemejándose bastante a un lupino.
Como dijo el capitán de la compañía de vigilancia de la frontera, Sander entra al palacio acompañando a Asher, que enseguida es recibido por varios funcionarios que le guían hacia el interior del palacio. Muchos otros funcionarios pululan por la entrada, bastante atareados por lo que se ve, debido a la llegada del embajador.
Última edición por Lindelion el 01-Dic-2005, 11:48, editado 3 veces en total